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Editorial

Boletín núm. 13 - Soberanía Alimentaria

Domingo 6 de abril de 2014, por Manu


"Cada lucha, en cualquier parte del mundo por la soberanía alimentaria es nuestra lucha ". Declaración de Nyéléni

La Via Campesina lanzó durante la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 un concepto
que no solo supuso un desafío al modelo de producción globalizada de alimentos,
dominado por las compañías y dirigido por el mercado, sino que también
ofreció un nuevo paradigma de lucha contra el hambre y la pobreza a través del
desarrollo y el fortalecimiento de las economías locales
. Desde entonces, la soberanía
alimentaria ha cautivado a gentes de todo el mundo, incluso a muchos gobiernos e
instituciones multilaterales, y se ha convertido en la bandera que ha unido a todos los que
se comprometen con la justicia social, medioambiental, económica y política en el mundo.

La soberanía alimentaria y la seguridad alimentaria difieren en su enfoque y su política.
La seguridad alimentaria no distingue de dónde proceden los alimentos, o las condiciones
en las que se producen y distribuyen. A menudo, los objetivos nacionales en
materia de seguridad alimentaria se logran con alimentos producidos bajo condiciones
destructivas para el medio ambiente, explotadoras, y con la ayuda de subsidios y
políticas que destruyen la producción local de alimentos, pero benefician a las grandes
compañías de la industria del agronegocio. La soberanía alimentaria pone el énfasis en
la producción, distribución y consumo adecuados desde el punto de vista ecológico, en
la justicia social y económica, y en los sistemas locales de alimentos como vías para
luchar contra el hambre y la pobreza y garantizar la seguridad alimentaria sostenible
para todos los pueblos. Defiende un comercio e inversión que trabajan en favor de las
aspiraciones sociales colectivas de la sociedad. Promueve el control comunitario de los
recursos productivos; la reforma agraria y la seguridad en la tenencia de la tierra para
los pequeños productores; la agroecología; la biodiversidad; el conocimiento local; los
derechos de los campesinos y campesinas, las mujeres, los pueblos indígenas y los
trabajadores; la protección social y la justicia climática.

En 2001, delegados de organizaciones campesinas, de pescadores artesanales, de la sociedad
civil y del sector académico se reunieron en La Habana con motivo del Foro Mundial
sobre Soberanía Alimentaria para trabajar sobre los distintos elementos de la soberanía alimentaria.
Desde el año 2000, los activistas contrarios al Acuerdo de la OMC sobre agricultura
empezaron a reclamar el apoyo público para una producción de alimentos sostenible
de base familiar, haciendo un llamamiento a que se diera prioridad a la Soberanía Alimentaria
de los Pueblos, y a que la OMC se mantuviera fuera de la agricultura y la alimentación.
El Foro Internacional sobre Soberanía Alimentaria celebrado en Mali en 2007 representó
un hito crucial y reunió a más de 500 personas de 80 países con el fin de agrupar ideas,
estrategias y acciones para fortalecer el movimiento global en favor de la soberanía alimentaria.

La Declaración de Nyéléni sintetiza la visión de este movimiento y afirma:
La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente
adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir
su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen
y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de
las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las
futuras generaciones. La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los
mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar,
la pesca artesanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución
y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. La soberanía
alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades
entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.

La soberanía alimentaria tiene sentido para los habitantes de las zonas tanto rurales como
urbanas, tanto para los países pobres como para los ricos. Representa no solo un espacio
de resistencia frente al neoliberalismo, capitalismo de libre mercado, comercio e inversión
destructivos, sino un espacio donde construir sistemas alimentarios y económicos
democráticos y un futuro justo y sostenible. Su poder transformador ha sido reconocido por
los Relatores Especiales para el Derecho a la alimentación, Jean Zeigler y Olivier de Schutter,
y en documentos de política fundamentales, como el Informe IAASTD.

Más de mil millones de pequeños productores, muchos de ellos y ellas a su vez
trágicamente hambrientos, producen la mayoría de los alimentos del mundo. Si
no les damos más voz y más capacidad, no podrán encontrar soluciones duraderas
frente al catastrófico cambio climático, la degradación del medio ambiente y las sacudidas
de la economía.

La historia de la soberanía alimentaria es una historia de lucha y
esperanza.
Esta edición del boletín Nyéléni está dedicada a las luchas que nos ayudan
a tener esperanza en un mundo mejor. Ahora, más que nunca, ha llegado el momento
de la soberanía alimentaria.

Focus on the Global South

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Boletín Nyéléni núm. 13

- Soberanía Alimentaria