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Voces desde el campo

Boletín núm. 17 - Voces desde el campo

Domingo 6 de abril de 2014, por Manu


Juventud sin tierra, 30 años después

Raul Amorim – Colectivo de la Juventud del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) – Pernanbuco, Brasil.

Hace ya 30 años, jóvenes con convicción de que la lucha por la tierra debería ir más allá del territorio local, se colocaron la mochila en la espalda y se desafiaron a construir un Movimiento Nacional de los Sin Tierra, luchando no solamente por la tierra, sino también por la Reforma Agraria y por un proyecto de transformación social. Fue la Juventud que construyó el Movimiento Sin Tierra (MST).
Pasados estos 30 años, los desafíos para los jóvenes campesinos y campesinas han cambiado. La concentración de tierras ha aumentado y el enemigo se ha ampliado en torno a las alianzas del agronegocio. Al mismo tiempo el poder judicial criminaliza a los movimientos e impide la Reforma Agraria y el aparato del capital financiero internacional especula con la vida. Pero la juventud del campo organizada en los movimientos sociales sigue en la construcción de lo que llamamos Reforma Agraria Popular. Este febrero, durante el VI Congreso del MST, hicimos la III Asamblea de la Juventud Sin Tierra con más de 2000 mil jóvenes. Ahí nos comprometimos a intervenir sobre los problemas de nuestras realidades: a construir una producción agrícola sin agrotóxicos, a fortalecer el desarrollo del campo a partir de la Agroecología como otro modelo para la relación del ser humano con la naturaleza. Nos comprometimos a organizarnos en colectivos de la Juventud y a construir nuevas relaciones sociales, culturales y de género; a participar en las luchas de la Juventud de la ciudad y a tener como práctica cotidiana el internacionalismo y la solidaridad internacional.
La Juventud está en la marcha de la historia de los trabajadores y vamos a llevarla adelante, hasta que construyamos la victoria del pueblo, la liberación de los explotados, de los oprimidos y la emancipación humana.

La lucha contra el acaparamiento de tierras

Julia Bar-Tal, agricultora de Bienenwerder, a 45 km de Berlín, y miembro de “Bündnis junge Landwirtschaft – Confederation of young farming” (Confederación de jóvenes agricultores) y de AbL, Vía Campesina, Alemania.

Los jóvenes agricultores del este de Alemania que participan en la lucha para alcanzar la soberanía alimentaria se están viendo enormemente afectados por el acaparamiento de tierras que presenciamos hoy. Como joven debutante en el mundo de la agricultura, la batalla contra los inversores y las grandes empresas agrícolas que acaparan la tierra que pisamos ha sido el eje de gran parte de nuestra lucha cotidiana. Debido al legado socialista, la mayor parte de las tierras pertenecen al estado, que ahora, de acuerdo con sus políticas neoliberales, continúa por la senda de la privatización mediante los grandes inversores y sin el objetivo de crear una producción alimentaria por y para los que vivimos aquí. Durante los dos últimos años, hemos conseguido crear un movimiento que hace frente al proceso de manera efectiva. Como joven agricultura, desde nuestros propios terrenos, la batalla personal por las tierras que nos rodean ha constituido el ejemplo más práctico de lo que nos está ocurriendo a todos los que sentimos el peligro de perder el terreno sobre el que nos erigimos. Como fundadores y miembros de la “Confederación de jóvenes agricultores” del este de Alemania, hemos acercado esta batalla a un contexto común, hemos protestado y luchado en nuestra calidad de agricultores, con nuestros colegas de las ciudades, acercando nuestra lucha al sendero de estos bienes comunes: puesto que entendemos este proceso de desplazamiento como un daño colectivo y nos enfrentamos a él mediante la reivindicación de nuestra soberanía.

¡Jóvenes en acción!

Norman Chibememe, Foro de Pequeños Agricultores de Zimbabwe (ZIMSOFF).

La mayoría de los jóvenes en edad escolar (tanto hombres como mujeres) demuestran un enorme compromiso con la agricultura en Zimbabwe. La juventud participa en la agricultura mediante procesos orgánicos y sistemas agroecológicos sostenibles. La mayor parte de las comunidades de agricultores rurales participan en proyectos de multiplicación de semillas que tienen por objeto la sostenibilidad en su producción así como garantizar la calidad, cantidad y fiabilidad de los cultivos. Las comunidades están erradicando el hambre en numerosas zonas a través del autoabastecimiento de pequeñas semillas de “fushai”, que son las más adecuadas para cultivar en regiones de bajo rendimiento donde el cambio climático tiene un gran impacto en la producción agrícola. Además de la producción tradicional y local de semillas, los jóvenes llevan a cabo técnicas de acopio de agua y de conservación de la agricultura (barbecho, tratamiento de la capa superior del suelo…). Asimismo, participan activamente en los negocios familiares, especialmente en la elaboración de los proyectos de marketing y empresariales. La educación y formación de la juventud es muy importante, y los jóvenes siguen cursos para mejorar sus prácticas agrarias, tales como el registro de los proyectos de multiplicación de semillas o la agricultura por contrato. También se les ha entregado, a ellos y a sus comunidades, documentos sobre política agraria para que entiendan mejor el contexto nacional e internacional y puedan ser conscientes de ello.

Cómo preparar la instalación de los jóvenes en agricultura

Papa Bakary Coly apelado "papis", presidente del Colegio de jóvenes del Consejo Nacional de Concertación y de Cooperación del Medio Rural (CNCR), Senegal.

Ante los retos del desempleo, especialmente entre los y las jóvenes, la agricultura africana, como todos los demás sectores de actividad, debe movilizarse en favor del empleo en todas sus formas. No obstante, vemos que en algunos países africanos existen déficits enormes en lo relativo a la instalación. Si tomamos el ejemplo de Senegal, donde no existe ninguna política dirigida a la instalación de los jóvenes en agricultura, las únicas iniciativas que existen parten de las estructuras, proyectos y programas del empleo agrícola. La anarquía en la forma de instalación plantea varias incoherencias que limitan los resultados que se obtienen. Estas incoherencias se manifiestan en los tipos de instalación que se promueven y en los objetivos. En lugar de la auto-instalación acompañada, se opta casi siempre por el desarrollo del Estado de bienestar dirigido a unos pocos, con objetivos mal definidos (a menudo son jóvenes que nunca se han dedicado a la agricultura o que la han abandonado en aras del éxodo rural) y con inversiones exorbitantes. El retorno de la inversión en cuanto al empleo creado o a los capitales generados suele ser escaso, debido a la baja tasa de fidelización de los jóvenes que se instalan. Esto ha inducido al Colegio de Jóvenes del CNCR a una serie de reflexiones sobre la preparación a la instalación de los jóvenes en agricultura. Las conclusiones de nuestras reflexiones en la materia nos inducen a afirmar que: «Los nuevos proyectos de instalación en el medio rural en sí son buenos, pero es aún mejor si estos proyectos empiezan por tratar de mantener a los y las que ya están en el medio rural, ya que su éxito y su bienestar proporcionarán la motivación para la auto-instalación de los demás».

Compartir experiencias

Dan Kretschmar, Unión Nacional de Agricultores- La Vía Campesina, Canadá. Joven campesino y miembro del Colectivo de Jóvenes Norteamericanos de LVC, Canadá.

Ayudo a gestionar la granja familiar en Ontario, Canadá, en la que producimos verduras orgánicas y ganado, y acabo de volver de la reunión regional de La Vía Campesina en Florida, en la que he participado como joven delegado de la Unión Nacional de Agricultores. Después de cinco días con camaradas de EE UU y Méjico, me siento lleno de energía, ultrajado y fortalecido al mismo tiempo. La experiencia ha sido sobrecogedora. Escuchar a los migrantes e inmigrantes indocumentados que han trabajado en el sector agrícola hablar sobre sus condiciones laborales y la lucha por sus derechos ha hecho que la historia de la que todos oímos hablar en casa se convirtiera en algo mucho más real. Existe un sistema de clases muy evidente. Los trabajadores agrícolas no pueden tomarse un día libre por enfermedad, porque se les despediría, muchos de los agricultores que cultivan cítricos tienen graves dolencias epidérmicas debido a la exposición a los pesticidas, y las mujeres embarazadas están obligadas a trabajar prácticamente hasta que dan a luz. Me entristece que el modelo industrial agrícola se haya convertido en esto; el problema de los trabajadores migrantes es uno de los muchos a los que nos enfrentamos en la región.
Desde que llegué a la reunión de la LVC me sentí como si estaba en familia. Los apuros por los que pasan los pequeños agricultores se reproducen por toda la región. Estoy decidido a luchar por el cambio y debemos continuar con esta batalla a favor de los derechos de los campesinos y agricultores, para intentar cambiar la conciencia de las personas. Todo ello comienza por consumir alimentos libres de opresión. Si el gobierno nos arroja las migajas en un intento de callarnos, no debemos dejarnos engañar por sus tácticas. La única opción es coger las migajas, volver a arrojárselas y gritar todavía más alto: “¡Esto no es suficiente!”, pero echarse atrás no es una opción.