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Jóvenes en movimiento: luchas y visiones para la Soberanía Alimentaria

Los pueblos campesinos que resisten, abonan la tierra fértil donde crece la juventud
que une sus manos creando futuro. La juventud que es pueblo, la juventud que es tierra

Poema de Javier García Fernández, joven activista del SOC-SAT

La juventud de las zonas rurales de todo el mundo se enfrenta hoy a uno de los grandes retos de la Historia: Recoger el testigo de la lucha campesina y al mismo tiempo afrontar los nuevos desafíos para la construcción de un mundo radicalmente nuevo. En todo el mundo el sistema capitalista neoliberal ha impuesto un modelo político y económico de agricultura industrial, monocultivo intensivo y acaparamiento de tierras dirigido por las corporaciones transnacionales de acuerdo con los gobiernos nacionales y locales. Este modelo – que promueve la privatización de
todos los bienes naturales, incluyendo la tierra, los bosques, el agua y las semillas – destruye los medios de vida y la herencia cultural campesina, y agota a la madre tierra.

Luchando contra:

En todo el mundo, los y las jóvenes se enfrentan al sistema capitalista neoliberal.
En las calles y en el campo, están luchando para construir nuevos caminos para nuestra sociedad y nuestro planeta.
La industrialización y la mercantilización de la agricultura crea un sistema en el que muy pocos detentan el poder sobre la naturaleza y sobre todas las fases del sistema alimentario (de la producción a la distribución). Este sistema impide el acceso a los recursos naturales y a la tierra que los campesinos y campesinas necesitan para producir alimentos sanos, y también niega el acceso a mercados locales donde tener un precio justo para sus productos y no tener que competir con los precios debajo del coste de producción de alimentos importados y subvencionados.

Sobre todo, este sistema despoja a los campesinos de su papel en la sociedad, y los y las jóvenes están luchando para salvaguardar este papel. Están luchando por el derecho a producir alimentos para sus comunidades y el derecho a conservar la soberanía sobre sus territorios, sus semillas y sus conocimientos tradicionales… y lo están haciendo a través de nuevas formas y de nuevos medios.

El tema de acceso a la tierra para los jóvenes es una cuestión clave de la lucha, especialmente ahora que el acaparamiento de tierras y el latifundismo es cada vez más fuerte en todo el planeta. Por eso en las ciudades y en el campo, los y las jóvenes campesinos están ocupando tierra y territorios para producir comida local, y para desafiar
el modelo de capitalismo neoliberal que permite a las corporaciones y otros intereses privados acaparar, explotar y destruir la tierra y con ella los medios de vida de las comunidades de todo el mundo.

El sistema alimentario industrial actual no es capaz de ofrecer un futuro a la humanidad. La Tierra es un recurso compartido que pertenece a todos nosotros, y nosotros pertenecemos a ella. La única propuesta alternativa capaz de recuperar la vida y la dignidad de los pueblos, de englobar nuestras luchas compartidas, y de enfrentarse al sistema financiero capitalista es la Soberanía Alimentaria. Y los y las jóvenes representan el futuro de la soberanía alimentaria en el mundo.

Luchando por:

Las luchas de los jóvenes son el producto de más de 500 años de resistencia al colonialismo y están alimentada por el inviolable derecho a imaginar y construir un modelo de vida desde la tierra que los rodea, en equilibrio con la naturaleza y sus ecosistemas (la Pachamama , la Madre Tierra es la máxima divinidad de los pueblos andinos). Los y las jóvenes de la Vía Campesina integrados en más de160 organizaciones de más de 70 países recogen el relevo de esta larga Historia y de la lucha campesina emprendida por los pueblos de la Vía Campesina.Los y las jóvenes de todos los continentes demuestran que es posible construir otro mundo.

Por un lado, a través de la participación de la juventud en las experiencias de lucha y resistencia por la soberanía alimentaria en todo el mundo. Unos ejemplos son las cooperativas del MST en Brasil, las Ocupaciones de tierra en Andalucía, las luchas contra el maíz transgénico en Sudáfrica, o las luchas contra Monsanto que llevan a cabo los campesinos y campesinas en la India.

Por otro lado, a través del trabajo en sus organizaciones en la promoción de la autogestión, la toma de decisiones participativa, el mayor reconocimiento del papel clave de la juventud y la creación y empleo de nuevas formas de organización y acción. En las calles de muchos países vemos brotar movimientos como los de Occupy, de los
Indignados, y de la primavera árabe – muchos de estos impulsados por los jóvenes que están construyendo nuevas formas de organizarse de abajo hacia arriba.

La juventud lucha por el derecho a la tierra, por la Reforma Agraria integral y por asegurar los derechos de los y las que trabajan en el campo. Los y las jóvenes luchan por otra manera de producir, utilizando la agroecología y sus
principios como base para construir sistemas alimentarios locales que trabajan con la naturaleza y no contra ella, y que reclaman derechos sobre las semillas– nuestro patrimonio al servicio de la humanidad.

Desarrollan mercados y sistemas de transformación y distribución locales para salir del mercado que los oprime. La agroecología y sus principios responden a la visión de modelo de desarrollo local, ecológico y económico, cultural y político que los y las jóvenes quieren para su presente y su futuro.

Los y las jóvenes luchan por la igualdad de género, y contra el sistema patriarcal, luchan por los derechos de las jóvenes campesinas y por el derecho a una medicina y salud sexual y reproductiva de calidad. Los jóvenes luchan por asegurar unas condiciones de vida dignas para todos y todas, luchan por un futuro en el campo.

Para llevar adelante sus luchas la juventud conoce la importancia de la educación y la formación, ya que cada vez más los Estados, y los gobiernos nacionales y locales no atienden sus necesidades educativas.
Por eso surgen cada vez más experiencias de auto-formación e iniciativas de formación y de educación popular en el seno de las resistencias campesinas y de la práctica de la agroecología. Una educación para vivir, para pensar y para encontrar nuevas maneras de organizarse. Una educación que nos ayude a descolonizar el corazón, el pensamiento, la palabra y la acción. Estos son los caminos por los que ya transitan los y las jóvenes.

Somos el presente

Nuestra primera acción es local: trabajamos la tierra o intentamos llegar a poder trabajar la tierra. Cada uno de nosotros y nosotras intenta vivir según el modelo de agricultura y el modelo de sociedad que reclamamos. Vemos nuestras luchas reflejadas en la lucha de los otros y las otras en el campo, en las ciudades y en cualquier otro
lugar donde se lucha contra el sistema capitalista financiero neoliberal.

Por eso, la segunda acción que realizamos es el trabajo sindical: la militancia que llevamos adelante en cada debate que necesita nuestra movilización y nuestros esfuerzos. En este camino de militancia construimos redes de alianzas con estudiantes, activistas urbanos, trabajadores del campo, consumidores, migrantes. Si los y las jóvenes no se defienden, si no trabajan juntos ¡nadie lo hará por ellos!
¡No somos el futuro, somos el presente ya!

¡Alerta, alerta, alerta que camina, la juventud en lucha de la Vía Campesina!