Destacados

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No es de extrañar que el conocimiento campesino, local e indígena sea importante para la soberanía alimentaria. Fueron los propios campesinos los que construyeron la soberanía alimentaria, a partir de sus propias experiencias y análisis colectivo – previo al de La Via Campesina-, y desde entonces un grupo de actores cada vez más diverso ha estado enriqueciendo este concepto dinámico con sus propias perspectivas. 

No obstante, a lo largo de los últimos años, el ritmo de innovación, experimentación y diálogo relacionado con el conocimiento para la soberanía alimentaria parece que cobra impulso. Están emergiendo nuevas visiones, enfoques y espacios de creación de conocimiento colectivo: hemos captado algunos de ellos en las historias breves de este boletín. Estas evoluciones reflejan la importancia creciente del movimiento de la soberanía alimentaria en los debates a escala nacional, regional e internacional, el reforzamiento de las alianzas para la soberanía alimentaria, la mayor confianza del movimiento, así como la profundización de las crisis a las que se enfrenta. Los movimientos sociales también son cada vez más conscientes de que realizar la soberanía alimentaria exige un conocimiento radicalmente diferente del que ofrecen las instituciones dominantes   (universidades, foros de reflexión sobre políticas, gobiernos, corporaciones…).

Dialogo entre una diversidad de actores

Una de las alianzas más prometedoras en cuanto al desarrollo de conocimiento reside en los pueblos indígenas. Los pueblos indígenas han estado asumiendo su lugar en el movimiento de soberanía alimentaria con más firmeza en los últimos años y sus aportaciones están teniendo profundos efectos en conceptos de conocimiento y modos de conocimiento para la soberanía alimentaria.  Están reclamando la validez de sus propias epistemiologías[1] que cuestionan la visión del mundo mecanicista de la ciencia positivista[2]. Los campesinos indígenas de los Andes, por ejemplo, afirman que para desarrollar la soberanía alimentaria, se basan en el conocimiento que impregna sus historias y sus rituales, y que se asienta sobre experiencias que se sitúan tanto en el mundo visible como en el mundo de los sueños (ver Voces desde el terreno 2). La colaboración entre pueblos indígenas y miembros del mundo académico indígenas y “colonos” de Canadá ha acabado por cuestionar las “metodologías colonizadoras” del mundo académico y desarrollar metodologías emancipatorias (ver cuadro 1)

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La creación de espacios para el diálogo inter-regional y trans-cultural y el aprendizaje mutuo es crucial. Un movimiento global como La Via Campesina o LVC (http://www.viacampesina.org) está aprovechándose de su diversidad para desarrollar redes horizontales para la creación de conocimiento.   LVC está llevando a cabo un importante proceso de investigación interna de auto-estudio. El objetivo de este proceso es identificar, documentar, analizar y  “sistematizar” (es decir, no solo  documentar sino también analizar con el fin de extraer enseñanzas) los mejores ejemplos entre las organizaciones miembros en América, África, Asia y Europa, relativos a agroecología, semillas campesinas y otros aspectos de la soberanía alimentaria, como los mercados locales. El objetivo es doble.  Por un lado, se trata de desarrollar y contribuir con sus propios materiales de estudio, basados en sus propias experiencias, a las más de 40 escuelas de agroecología campesina y a las numerosas escuelas de formación política en el seno de LVC. Por otro lado, de apoyar la realización de campañas dirigidas a la opinión pública y a los responsables  políticos, con datos que demuestren que existen alternativas, que funcionan, y que deberían recibir el apoyo de unas mejores políticas públicas  (ver Voces desde el terreno 1).

Otro ejemplo de espacio diferente para el aprendizaje mutuo es la Iniciativa para la  Democratización de la Investigación sobre Alimentación y Agricultura (Democratising Food and Agricultural Research), que persigue crear espacios segurosdonde los ciudadanos (proveedores y consumidores de alimentos) puedan   deliberar de modo inclusivo sobre como construir un sistema de investigación sobre la alimentación y la agricultura que sea democrático y responsable para con la sociedad en  general  (www.excludedvoices.org). Más concretamente, el enfoque metodológico persigue facilitar el diseño participativo de una investigación agronómica alternativa, campesina y liderada por el ciudadano (ver el texto del cuadro sobre investigación agrícola para la soberanía alimentaria en África Occidental). Desde 2007, esta iniciativa global se ha lanzado en el Altiplano andino, el Sur de Asia, África Occidental y Asia  occidental. En septiembre de 2013, los interlocutores de la iniciativa   organizaron un seminario internacional para compartir aprendizajes y reflexiones de África, Asia y América Latina con una comunidad más amplia de agricultores europeos, responsables políticos y representantes de las comunidades de donantes. Este seminario internacional recibió el nombre de  Seminario S. Ulrich para la  Democratización de la Investigación Agrícola para la Soberanía Alimentaria y las Culturas Agrarias Campesinas, y reunió a 95 participantes de un total de 17 países. Los participantes eran en su mayoría agricultores, la mitad de ellos mujeres. El seminario S. Ulrich se centró en la necesidad de transformar tanto el conocimiento como los modos de conocimiento para la soberanía alimentaria y las culturas agrarias campesinas[3].

Académicos y estudiantes inician un diálogo crítico…

Con motivo de la conferencia “Soberanía alimentaria: un diálogo crítico[4]” que tuvo lugar en La Haya en enero de 2014, Elizabeth Mopfu, Coordinadora General de LVC, invitó a los académicos a compartir una crítica constructiva del concepto de soberanía alimentaria. “Queremos escuchar sus dudas,” les dijo. La presencia de cientos de representantes del mundo académico, estudiantes, campesinos y activistas en un foro como este refleja tanto el interés cada vez mayor de los investigadores por la soberanía alimentaria, como la voluntad creciente del movimiento de abrir un dialogo y colaboración críticos con ellos.   (ver cuadro 2).

…y trabajan juntos para desafiar a las políticas y la gobernanza

A menudo las oportunidades de colaboración con los investigadores están vinculada a los espacios políticos. Conforme el movimiento invierte en la creación de espacios para la participación en la gobernanza de la alimentación y la agricultura, se da cuenta de que para ocupar esos espacios necesita la colaboración con los investigadores. Por ejemplo, la Comisión  Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (IPC) (www.foodsovereignty.org), desempeñó un papel clave en la reforma del  Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU (CFS) que se celebró en 2009. Como consecuencia de la crisis alimentaria de 2007/8 se instó a la reforma del sistema de governanza de los alimentos y la agricultura.  La IPC defendió un sistema multilateral de governanza con un  voto por país y con la participación plena de las organizaciones de pequeños proveedores de alimentos y de otras organizaciones de la sociedad civil. Al final salieron derrotadas las propuestas de mecanismos de gobernanza menos transparentes, como la del G8. Y el Comité CFS reformado fue considerado “la plataforma internacional más inclusiva e intergubernamental” para la gobernanza de la alimentación y la agricultura[5]. El CFS estableció un  nuevo grupo de expertos propio – el Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre  Seguridad alimentaria y Nutrición (HLPE) – para participar en la toma de decisiones a través del desarrollo de análisis y de recomendaciones políticas.  El mandato del HLPE reconoce desde el principio la importancia del conocimiento de los “actores sociales” y la experiencia de campo. La implicación en el HLPE de expertos vinculados al movimiento de la soberanía alimentaria, así como el trabajo más amplio del CFS ha conducido a una mayor colaboración y trabajo en red entre el sector académico y los activistas.  

Aprovechando múltiples modos de conocimiento

Según van aumentando las formas de colaboración con los investigadores, lo va haciendo también la conciencia de la necesidad de desarrollar metodologías de investigación nuevas y adecuadas cuando los participantes pertenecen a sistemas de conocimiento distintos. Considerando que el conocimiento académico se ha situado siempre como la norma superior que permitía validar otros sistemas de conocimiento, es especialmente importante desarrollar metodologías que vayan más allá del conocimiento racional y que experimenten con múltiples modos de conocimiento, como el humor, la música, el teatro, etc.  Esa  fue la pretensión del “Día de Diálogo sobre el Conocimiento para la Soberanía Alimentaria”, que se celebró  inmediatamente después del Dialogo Crítico de La Haya en enero de 2014. El diálogo se abrió por invitación a unos 70 activistas y académicos  que hubieran colaborado previamente. Los organizadores querían proporcionar durante un día un espacio para que la gente pudiera aportar su creatividad y curiosidad a un diálogo colectivo. Se consideró que hacía falta un espacio para conversaciones más ligeras sin la presión de tratar de ser eficaz para hacer las cosas[6].  Este es un paso clave para desarrollar una investigación en la que el poder esté equilibrado (see Box 3).

A medida que crecen las oportunidades de investigación y colaboración entre distintos componentes, se hace más importante compartir experiencias y aprender de las mismas.  Los encuentros cara a cara entre culturas, visiones del mundo y sistemas de conocimiento deben hacerse más frecuentes. 


[1]             “Epistemiologías”: teorías sobre qué es el conocimiento, qué puede conocerse y  como puede adquirirse el conocimiento.

[2]             Positivismo es la filosofía de la ciencia que cree en la verdad objetiva. El positivismo reconoce solo lo que puede verificarse científicamente o verificarse con pruebas lógicas o matemáticas.

[3]                  http://www.excludedvoices.org/st-ulrich-workshop-democratising-agricultural-research-food-sovereignty-and-peasant-agrarian-culture 

[4] http://www.iss.nl/research/research_programmes/political_economy_of_resources_environment_and_population_per/networks/critical_agrarian_studies_icas/food_sovereignty_a_critical_dialogue/

[5]      Para más información ver Via Campesina o CSM).

[6]      Ver el informe  en http://www.tni.org/briefing/day-dialogue-knowledge-food-sovereignty?context=69566)