Voces desde el campo

Voces desde el campo  1

Desalojos de pastores en Tanzania

Edward Porokwa, Foro de Organizaciones No Gubernamentales Indígenas de Pastores (Foro PINGO por sus siglas en inglés), Tanzania

Los pastores de las comunidades masái padecen desalojos, amenazas y violaciones de sus derechos. A continuación se exponen algunos ejemplos.

En 2022, la creación de la Reserva de Caza de Pololeti supuso la transformación de 1 500 km² de tierras comunales legalmente reconocidas en un espacio de conservación de acceso restringido. El Estado también puso en marcha una estrategia sistemática de «empobrecimiento mediante sanciones» para despojar a la comunidad de su único capital: el ganado. Los pastores tuvieron que pagar para recuperar el ganado en subastas tras la incautación de los animales por pastar en áreas protegidas. Una situación similar se produjo en torno a la Reserva Forestal de Losimingori, donde se restringió el acceso de los pastores a las zonas de pastoreo y a los recursos forestales.

En los alrededores del Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro se produjo otra grave vulneración, en la que más de 20 000 residentes perdieron sus hogares, depósitos de recogida de agua de lluvia y escuelas, y se vieron obligados a aceptar una «indemnización» ínfima. Actualmente hay lugares sagrados, como Endonyo Olmorwak, y servicios sociales tras las vallas del aeropuerto.

Esta situación continúa. Un mínimo de 15 nuevas zonas han sido propuestas como reservas de caza, lo que limita el acceso a las zonas de pastoreo y asentamiento. Además, según un estudio del Foro PINGO, el proyecto del oleoducto de crudo de África Oriental careció de procesos completos de consulta y de compensación y ya ha tenido repercusiones negativas. Las aldeas masái también están en el punto de mira de proyectos de créditos de carbono del suelo, que restringen el uso de la tierra para el pastoreo y la movilidad. En 2025, las organizaciones de la sociedad civil indígena pidieron una moratoria de estos proyectos, pero los promotores continuaron presionando a las comunidades y a los líderes de distrito para que firmaran acuerdos.

Estas prácticas de aplicación actuales y futuras no hacen sino aumentar la vulnerabilidad, la dependencia y la inseguridad a largo plazo de las comunidades pastorales.

Voces desde el campo  2

Código Pastoral en Chad

Hindou Oumarou Ibrahim, Association des Femmes Peules et Peuples Autochtones du Chad (Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad) – AFPAT, Chad – WAMIP África Central

Chad está entre los países que han adoptado un Código Pastoral. El Código se aprobó en 2015, pero muchos miembros de la sociedad no lo consideraban adecuado, por lo que fue rechazado. Actualmente, el código se está debatiendo de nuevo, pero el ministerio de ganadería del país tiene una visión diferente con respecto a los pastores, los pueblos nómadas y el pastoreo.

A pesar de ello, en Chad hay buenas prácticas en materia de pastoreo. Es el único país de África que cuenta con una educación especial para los niños nómadas. Este sistema educativo se basó en un estudio realizado en 2010 gracias a la colaboración entre expertos de las comunidades pastorales, el ministerio de educación y el ministerio de ganadería.

Chad también posee un sistema de atención sanitaria específico para los pastores y pastoras, que incluye la atención tanto al ganado como a las personas. Ambos aspectos se combinan en el sistema sanitario para garantizar que se tengan en cuenta las necesidades de las comunidades.

La AFPAT ha puesto en marcha otra iniciativa importante. Combinando los conocimientos de los pueblos indígenas de las comunidades nómadas y seminómadas con los conocimientos científicos, hemos creado mapas participativos que ayudan a delimitar y establecer los derechos sobre la tierra, así como a gestionar y compartir los recursos naturales. Más de 600 líderes comunitarios participaron en esta iniciativa y logramos proteger más de 500 000 hectáreas, incluyendo aldeas, medios de vida nómadas y otras zonas como las islas que rodean el lago Chad. La cartografía participativa también nos sirvió para reconocer y garantizar derechos sobre la tierra a las mujeres, desarrollar actividades generadoras de ingresos y reducir los conflictos entre agricultores y pastores.

Voces desde el campo  3

Tierra y minería: nuevas luchas de los pastores y pastoras de Mongolia

Ariell Ahearn, Steps without Borders (Estepas sin fronteras), Mongolia

Para miles de familias de Mongolia, el pastoreo nómada es una estrategia de subsistencia fundamental. Sin embargo, el desarrollo de la minería en muchas partes del país está teniendo graves repercusiones negativas para los pastores y pastoras.

En la provincia de Dundgovi, una pastora nos contó su historia. Nació y creció en un lugar llamado Gurvanbulgiin Khets, a unos 50-60 kilómetros de donde vive actualmente con su familia. Aprendió todo de su madre, luego se casó con un vecino y formó su propio hogar. En su comunidad, el sustento dependía del ganado: «Para vivir bien debemos confiar en las bendiciones del ganado y de la tierra. Si un pastor trabaja duro, la vida brilla más, y el ganado ofrece más beneficios a cambio. La vida de una persona resplandece sobre los demás cuando trabaja y contribuye a la comunidad». Ella enseñó a sus hijos y nietos de la misma manera, y nos dijo que ellos quieren volver y hacerse cargo del sustento familiar, «pero las empresas mineras nos están rodeando y cercando los pastos».

Desde que llegaron las empresas mineras, ha notado que el agua potable escasea, el clima se ha vuelto más seco y la tierra ha sido removida. El ganado sufre cuando se ve obligado a abandonar sus zonas de pastoreo: «Corren lágrimas por sus ojos y huyen. Cuando regresan al que fue su pastizal, se revuelcan; incluso el ganado echa de menos su tierra natal». Los pastores también sufren amenazas, acoso en Internet e intimidación si se atreven a alzar la voz contra la industria minera.

Su modo de vida tradicional está desapareciendo: los animales ya no pueden pastar libremente y han aumentado las enfermedades —principalmente problemas pulmonares—. «Realmente no sabemos qué tipo de daño a largo plazo puede causar a las generaciones futuras o a la descendencia de los animales», nos dijo con tristeza. Ella también tuvo que migrar con su ganado, desplazándose más de mil kilómetros de provincia en provincia hasta que encontraron un lugar donde quedarse.

La cultura nómada también se ha visto afectada, pero las familias luchan por mantenerla viva: «Aunque esté lejos, seguimos intentando volver y celebrar los rituales. Si es una montaña sagrada, intentamos visitarla y rendirle homenaje, y luego nos marchamos de nuevo. Para los pastores mongoles, preservar este estilo de vida nómada es vital. Dudo que la agricultura al estilo occidental vaya a funcionar en Mongolia».

Voces desde el campo  4

Iniciativas de gestión de conflictos en Camerún

Ali Ali Shatou, pastores mbororo (Camerún), Asociación para el Desarrollo Social y Cultural de los Mbororo (MBOSCUDA), WAMIP África Central

Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y otros socios han desarrollado diversas iniciativas para abordar los conflictos agropastorales y fortalecer la gobernanza pastoral.

La Asociación para el Desarrollo Social y Cultural de los Mbororo (MBOSCUDA) estableció plataformas de diálogo comunitario para facilitar la comunicación entre agricultores, pastores, líderes tradicionales y autoridades locales. Estas plataformas han reducido las tensiones, han promovido la coexistencia pacífica y han resuelto conflictos sobre el uso de la tierra.

Otra iniciativa importante es la «Transhumancia Pacífica y Desarrollo de la Economía Pastoral en la Región del Lago Chad», que abarca varios países de la región, incluido Camerún. Esta iniciativa persigue fortalecer los mecanismos de diálogo comunitario y mejorar la cooperación para la movilidad pastoral transfronteriza.

Un marco normativo de gran importancia es la Declaración de N’Djamena sobre la trashumancia de 2019, firmada por los gobiernos de África Central y Occidental. La declaración insta a proteger las rutas de trashumancia, promover una gestión sostenible, mejorar la coordinación entre las autoridades de seguridad y medioambientales, y reforzar los mecanismos de prevención de conflictos entre pastores y agricultores.

Sin embargo, la participación de las mujeres sigue siendo limitada en los debates y los procesos de toma de decisiones. Incluso cuando las mujeres están presentes, las normas culturales y las dinámicas de poder de género a menudo les impiden contribuir al diálogo. Así pues, otras intervenciones buscan fortalecer los medios de vida de los pastores y pastoras y reducir la vulnerabilidad económica, especialmente entre las mujeres. MBOSCUDA apoya a las mujeres en la integración de la producción de pequeños rumiantes con prácticas agrícolas agroecológicas, incluyendo cultivos y huertos domésticos. Otros proyectos promueven la creación de valor añadido, el desarrollo del espíritu empresarial y la educación financiera.

Voces desde el campo  5

Encuentro de mujeres pastoras de Asia – MERA+15

Megha Sheth, Alianza Pastoral del Sur de Asia (India) y WAMIP Sur de Asia

En diciembre del año pasado, más de 350 pastoras de nueve países asiáticos se reunieron en Gujarat, India, en el evento «Rising Recognition», que conmemoraba los 15 años de la Declaración MERA, que surgió como resultado de la primera reunión mundial de mujeres pastoras celebrada en 2010.

Este encuentro regional fue una celebración de las mujeres pastoras como líderes económicas, guardianas de la biodiversidad y depositarias del conocimiento. Durante nuestra reunión de tres días, revisamos la Declaración MERA mediante profundos debates regionales y subregionales. La participación, la solidaridad y el apoyo nos permiten recuperar colectivamente el espacio, la memoria y la voz, especialmente ahora que coinciden el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (AIPP) y el Año Internacional de la Agricultora (IYWF por sus siglas en inglés). Surgieron cinco temas: 1) el reconocimiento, la dignidad y la protección de las pastoras; 2) la defensa de la movilidad, las tierras de pastoreo y la seguridad; 3) el reconocimiento del papel de las mujeres como guardianas del medio ambiente; 4) el acceso a la justicia social y económica; 5) el fortalecimiento de nuestra gobernanza, representación y liderazgo.

Tras el evento, regresamos a nuestras comunidades y continuamos estos diálogos, compartiendo, perfeccionando y fortaleciendo nuestras perspectivas. Finalmente, adoptamos la Declaración de las Pastoras de Asia: MERA+15, que reafirma que nuestra experiencia debe determinar la gobernanza de la tierra, el clima y el medio ambiente a todos los niveles.

Nuestra esperanza es seguir caminando juntas hacia el AIPP2026 y más allá, asegurándonos de que nuestras voces sean escuchadas y valoradas. Reivindicamos derechos sobre nuestras vidas, nuestro sustento y nuestro territorio, porque esa es nuestra forma de vida.

Créditos: Grupo de Acción Rural Maldhari (MARAG), Alianza Pastoral del Sur de Asia y WAMIP

Voces desde el campo  6

Científicos en apoyo del pastoreo

Carlos Bolomey, Departamento de Historia y Geografía, Universidad de Tarapacá, Chile / Colectivo de Académicos-Activistas Agrarios del Sur (CASAS por sus siglas en inglés)

El pastoreo merece que la ciencia se comprometa con las luchas de los pastores y pastoras. En los lugares donde se pastorea, los científicos que analizan estas realidades deben tratar de identificar las brechas que limitan a estas comunidades y les impiden desarrollar su potencial. Al mismo tiempo, los/las científicos que participan en la formación de profesionales y en la docencia cursos de grado y posgrado relacionados con el desarrollo rural y la ciencia veterinaria, deben utilizar su influencia en sus instituciones para abogar por la inclusión de las cosmovisiones de los pastores y pastoras. Por ejemplo, esto puede hacerse a través de enfoques etno-veterinarios, la sociología rural o cualquier disciplina que dote a los/las profesionales de la empatía y la sensibilidad necesarias para trabajar en estos entornos. De este modo, serán menos propensos a reproducir prácticas asociadas a la revolución ganadera[1], que tienen poco sentido en contextos pastorales.

Los científicos/as que trabajan con comunidades pastorales deben reconocer y valorar su patrimonio, y a la vez dar la voz de alarma cada vez que la producción ganadera intensiva coopta e instrumentaliza los conocimientos y prácticas pastorales. Esto es especialmente pertinente cuando las empresas ganaderas industriales utilizan etiquetas como «cría en libertad» o «alimentado con pasto» para publicitar métodos de producción que siguen siendo perjudiciales para el medio ambiente y la sociedad.

Teniendo en cuenta que las instituciones suelen comprender mal a estas comunidades, la planificación puede pasarlas por alto, dejando a los territorios pastorales vulnerables frente al acaparamiento de tierras para parques con fines de conservación, minería o proyectos de energía renovable. En este sentido, los/las científicos/as que establecen alianzas con las comunidades pastorales deben abordar directamente estas amenazas y adoptar enfoques basados en los derechos, difundiendo instrumentos como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDROP por sus siglas en inglés), el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o las leyes nacionales de protección de los medios de vida pastorales.

El trabajo científico en los territorios pastorales debe mantenerse en sintonía con las necesidades, preocupaciones y reivindicaciones expresadas por los propios pastores. La ciencia tiene la capacidad de informar el debate público y crear conciencia sobre cuestiones controvertidas que, a primera vista, pueden parecer iniciativas medioambientales o de desarrollo. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, la protección legal de la fauna depredadora salvaje sin tener en cuenta los medios de vida de los pastores y pastoras, la creación de parques con fines de conservación que restringen el uso consuetudinario de la tierra o los esfuerzos de sedentarización. En otras palabras, no debe fomentarse la ciencia extractivista que solo busca publicar resultados académicos sin poner en primer plano las preocupaciones de los pastores y pastoras. La investigación-acción participativa se perfila como una forma viable de abordar esta preocupación, ya que busca fomentar el empoderamiento de los actores locales y producir conocimiento socialmente significativo. Mientras tanto, la ciencia debe seguir reflexionando sobre sus propias prácticas. Esto podría incluir un acercamiento a las comunidades pastorales a través de marcos transdisciplinares que valoren la «experiencia científica» y el conocimiento local de los pastores y pastoras en igualdad de condiciones.


[1] La «revolución ganadera» describe tanto el rápido aumento de la demanda de alimentos de origen animal en el Sur Global como la transición de los sistemas de producción ganadera desde modelos de pequeñas explotaciones y de uso múltiple hacia una producción industrial especializada, intensiva y geográficamente concentrada.

Cuadros

Cuadro 1

Una nueva narrativa para el pastoreo

Las políticas y los debates actuales en relación con el pastoreo están plagados de mitos e ideas equivocadas. Estas se refieren tanto a los debates sobre la gestión medioambiental en África como a la reforma de la Política Agrícola Común europea en el Reino Unido y, de manera más general, en toda Europa. Una nueva narrativa nos ayudaría a comprender mejor quiénes son los pastores y pastoras, dónde y cómo viven, y cuáles son sus necesidades.

El programa PASTRES (Pastoreo, Incertidumbre y Resiliencia) ha trabajado para crear una nueva narrativa sobre el pastoreo, identificando los principios fundamentales en los que se basa su éxito. Esta narrativa resalta la importancia de la movilidad flexible en la adaptación ante la variabilidad y los cambios medioambientales. Además, los sistemas ganaderos extensivos y móviles no tienen por qué ser perjudiciales para el medio ambiente y constituyen una fuente esencial de proteínas y nutrientes. Los pastores están muy comprometidos con los mercados locales, arraigados y en red. Sus sistemas locales de alerta temprana y prevención de desastres son extremadamente fiables, pero necesitan apoyo. Por último, el pastoreo no acrecienta los conflictos, más bien es el abandono prolongado de las zonas de pastoreo el que los genera.

Por lo tanto, podemos definir el pastoreo como moderno, móvil y productivo, y como un «activo para el mundo»; los pastores pueden definirse como «profesionales de la fiabilidad» que forman parte de una «infraestructura crítica» mundial de sistemas pastorales.

Para más información, consulte el programa PASTRES. Este artículo está basado en este contenido.

Cuadro 2

Pastores y cambio climático

El ganado es una fuente importante de gases de efecto invernadero y, por consiguiente, de cambio climático. Sin embargo, no todos los sistemas ganaderos son iguales. La investigación de PASTRES distingue entre sistemas industriales y sistemas móviles extensivos, como el pastoreo. Si no se hace esta distinción, se acusa injustamente a los pastores y pastoras de la destrucción del medio ambiente, lo que distorsiona el debate político y da lugar a injusticias.

El pastoreo puede ser un sistema de bajo impacto e incluso contribuir a la captura de carbono. Los pastores y pastoras generan productos animales de bajo impacto medioambiental para millones de personas, utilizando pastizales extensivos que no pueden destinarse a otra producción alimentaria sin una inversión importante.

La variabilidad es un factor clave para el sustento de los pastores y pastoras, con el que conviven y del que viven; no obstante, el cambio climático les afecta. Demasiado a menudo los programas de resiliencia afirman que los pastores deberían buscar medios de vida alternativos, «diversificados». Sin embargo, esos programas implican normalmente intervenciones externas, modelización y seguimiento de riesgos, y sistemas de alerta temprana que rara vez funcionan. La información generada no se utiliza, no son sistemas de confianza, están mal orientados y las intervenciones propuestas no refuerzan las habilidades propias de los pastores y pastoras para responder a las crisis y las tensiones.

Con todo, en el contexto del cambio climático hacen falta inversiones importantes para apoyar a los pastores. El enfoque que debería aplicarse es de resiliencia procesual, que incorpore los medios de vida flexibles y móviles y que esté alineado con las estrategias de fortalecimiento de la resiliencia de los propios pastores. Este enfoque requiere aprovechar las redes, las relaciones y el tejido social en los que se basa el pastoreo, así como tener en cuenta las prácticas de los profesionales locales de la fiabilidad. De esta manera, la resiliencia surge de la reconfiguración continua de las relaciones, tanto humanas como no humanas, y entre las personas, el trabajo, los pastizales, las manadas y los rebaños.

Para más información ver el proyecto PASTRES. Este artículo se basa en este contenido.

Destacados

La vía hacia los derechos de los pastores y las pastoras

En el contexto de crisis mundiales múltiples, el pastoreo se está viendo afectado por las tensiones derivadas de los cambios medioambientales, del acaparamiento de tierras y de los sistemas agroalimentarios. La promoción, salvaguarda e incidencia para la protección de derechos es una condición necesaria (aunque no suficiente) para garantizar la sostenibilidad de las familias pastoras en todo el mundo. Con este fin, durante las últimas décadas, las organizaciones de personas pastoras y sus aliados han dado una mayor visibilidad al pastoreo en diversos foros mundiales.

En la larga lucha por los derechos de los pastores y pastoras surgieron dos instrumentos internacionales para la protección de la población rural, incluidos los pastores y pastoras. El primero es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI), adoptada en 2007. Se trata de un instrumento jurídico clave para proteger los elementos fundamentales de la gobernanza del pastoreo, entre ellos el territorio, la identidad colectiva y las instituciones consuetudinarias, el liderazgo y la legislación, en la medida en que los pastores y pastoras se consideren a sí mismos/as como pueblos indígenas. La DNUDPI también incluye «el derecho a las garantías procesales», que establece procedimientos especiales de participación y consulta ante la ejecución de proyectos a gran escala que puedan afectar a las tierras y territorios de los pueblos indígenas. El objetivo es garantizar la autodeterminación en el ámbito de los programas de desarrollo.

El segundo instrumento es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP por sus siglas en inglés), que fue adoptada en 2018. La UNDROP es actualmente el único instrumento de derecho internacional que cubre de modo explícito casi todas las definiciones de pastoreo. Exhorta a los Estados a que respeten, protejan y hagan efectivos los derechos y el ejercicio de estos derechos, sin ningún tipo de discriminación, y adopten todas las medidas necesarias para garantizar que los actores no estatales respeten estos derechos. La declaración también garantiza el derecho de los pastores y pastoras móviles a la tierra, los territorios y otros recursos naturales, así como a su gestión. Para la UNDROP, la integridad medioambiental no es solo una condición general, sino un prerrequisito fundamental para el ejercicio de todos los demás derechos. Los Estados deberán adoptar las medidas adecuadas para la promoción y protección del conocimiento, las innovaciones y las prácticas tradicionales que sean pertinentes para la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales. Además, la UNDROP reconoce los sistemas de tenencia consuetudinarios y protege a los pastores y pastoras frente al desplazamiento y el desalojo arbitrarios, garantizando su derecho a las tierras de pastoreo y a las rutas de migración tradicionales. En cuanto a las rutas de migración, la UNDROP establece la libertad de circulación, así como la obligación del Estado de facilitar la movilidad y abordar las cuestiones de tenencia transfronteriza. Otra cuestión importante que trata es el derecho a la alimentación y a la soberanía alimentaria, incluyendo la participación en los procesos de toma de decisiones pertinentes sobre políticas alimentarias. Por último, este instrumento incluye el derecho a acceder a la educación, la participación, la asociación, la información y la justicia, especialmente para las mujeres.

La UNDROP es una herramienta jurídica y política que los pastores y pastoras móviles pueden utilizar para reforzar su protección y visibilidad. Reconocer estos derechos también es importante para diseñar estrategias concretas de incidencia con el fin de lograr una aplicación efectiva.

El Foro Nyéléni celebrado en Kandy, Sri Lanka, en 2025, ha sido otro hito reciente en el reconocimiento de los pastores y pastoras. Aunque desde 2007 el discurso sobre la soberanía alimentaria ha incluido a los pastores y pastoras en alianzas, junto con otros grupos, como campesinos, agricultores familiares y pescadores, no se han comprometido plenamente con ellos. El año pasado, más de 700 participantes de todo el mundo se reunieron en Kandy para elaborar una Agenda Común de Acción Política (ACAP). Como consecuencia de las consultas y los esfuerzos de presión de la Alianza Mundial de Pueblos Indígenas y Pastores Móviles (WAMIP), las perspectivas de los pastores fueron incorporadas a las secciones 3 y 4 de la ACAP, así como a la Declaración Final. La Declaración de Kandy orienta las luchas por la soberanía alimentaria, la salud, una economía social y solidaria, la justicia climática y de género, y los derechos de los pueblos. Reconoce a los pastores y pastoras como guardianes y defensores de los bienes comunes, la flora y la fauna silvestres, y aboga por el fortalecimiento de sus derechos y movimientos a nivel mundial para hacer frente a la impunidad y el poder de las empresas transnacionales y otros actores explotadores.

El Foro Nyéléni proporcionó un espacio de colaboración en el que desarrollar elementos clave del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (AIPP) en 2026, incluyendo el Plan de Acción Global, actividades a escala regional y mundial y estrategias y mensajes de comunicación. El objetivo de la celebración del AIPP es sensibilizar al público sobre el valor social de los pastizales y los pastores y pastoras, promover el conocimiento y la innovación de los pastores y pastoras y fomentar la formación de coaliciones. El AIPP también persigue promover políticas y legislación en apoyo del uso sostenible de los pastizales y los medios de vida de los pastores y pastoras. Con este fin, a lo largo del año se han celebrado reuniones regionales y específicas (por ejemplo, de mujeres y jóvenes) con el fin de elaborar propuestas y líneas de acción futuras.

Tras la conclusión de estos procesos regionales, en agosto tendrá lugar en Mongolia el Encuentro y Conferencia Mundial de Pastores, que reunirá a unos 300 delegados de organizaciones de pastores y pastoras de 102 países. Durante el Encuentro Mundial de Pastores y Pastoras se validarán los resultados regionales y se elevarán al plano de política mundial. El acto también va a generar la «Declaración de apoyo a la acción conjunta» por parte de organizaciones de la sociedad civil, científicos y gobiernos. Esta declaración incluirá compromisos en materia de políticas, investigación, financiación, desarrollo de capacidades y asistencia a escala nacional y regional. Los documentos finales se presentarán en la 17.ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP 17 de la CNULD), junto con otros actos organizados para promover el diálogo con las partes y los socios y para movilizar compromisos para acciones de seguimiento.

Los avances en el reconocimiento y la promoción de los derechos de los pastores y pastoras han sido graduales y sostenidos a lo largo del tiempo, y es necesario impulsar continuamente nuevos avances.

Boletín núm. 64 – Éditorial

El pastoreo en la encrucijada: entre luchas y reconocimiento

Los ecosistemas pastorales se encuentran en zonas cuyas condiciones agroecológicas son las más extremas del planeta. En ellas, desde tiempos inmemoriales, las comunidades pastorales han adaptado la cría de ganado a los ciclos de la naturaleza, produciendo alimentos, custodiando la biodiversidad y manteniendo la vida donde solo ellos pueden hacerlo.

Hoy en día, el cambio climático y la agudización de las crisis medioambientales están dificultando cada vez más la vida y la producción en estos territorios. Al mismo tiempo, las comunidades pastorales se enfrentan a una violencia, expropiación y desplazamiento cada vez mayores, impulsados por el acaparamiento de tierras, los proyectos extractivistas, la expansión de las infraestructuras, la agricultura industrial e incluso los planes de conservación impuestos sin consentimiento libre, previo e informado.

Ante esto, las organizaciones de personas pastoras de todo el mundo están forjando alianzas potentes, reclamando el control colectivo sobre las tierras y los bienes comunes, desarrollando estrategias innovadoras y estableciendo colaboraciones científicas que se centran en los conocimientos locales y ancestrales—en lugar de borrarlos. Conjuntamente, las comunidades y sus aliados están reuniendo pruebas para hacer frente a las empresas que saquean los recursos comunitarios y exigir políticas vinculantes y derechos para la protección de los pueblos y los territorios pastores.

En este contexto, la declaración de 2026 como Año Internacional de los Pastizales y los Pastores supone un importante reconocimiento del papel crucial que desempeñan los ecosistemas y las comunidades pastorales en el mantenimiento de la vida en el planeta. Este año suponer más que el mero reconocimiento. Debe convertirse en un punto de inflexión político: el momento de hacer frente a las injusticias actuales, hacer realidad derechos negados durante mucho tiempo y amplificar las luchas, el conocimiento y el poder transformador que surgen de las comunidades pastorales de todo el mundo.

Alianza Mundial de Pueblos Indígenas Móviles y Pastores (WAMIP por sus siglas en inglés)

Voces desde el campo

Voces desde el campo 1

Zainal Arifin Fuat, Serikat Petani, Indonesia

Las tensiones geopolíticas y geoeconómicas actuales están redefiniendo las relaciones comerciales y los sistemas alimentarios en todo el sudeste asiático. La política comercial e utilizada cada vez más por las economías poderosas como una herramienta estratégica, presionando a los países de la región para abrir mercados y ajustar normativas internas. Las políticas arancelarias recíprocas estadounidenses afectan a Indonesia, Vietnam, Tailandia y Malasia, al instar a estos países a negociar concesiones para mantener el acceso a los mercados de exportación. Estos hechos tienen importantes implicaciones para la agricultura y los medios de vida rurales, en particular para las personas productoras de alimentos a pequeña escala, que se enfrentan a precios volátiles y a un acceso desigual al mercado.

El Acuerdo sobre intercambios comerciales recíprocos (ART por sus siglas en inglés) de Indonesia y Estados Unidos ilustra la naturaleza asimétrica de los acuerdos comerciales emergentes. Se prevé que Indonesia aumente las importaciones de productos agrícolas estadounidenses como la soja, el trigo y la carne de vacuno, mientras que las exportaciones indonesias siguen estando sujetas a aranceles y a disposiciones comerciales cambiantes que favorecerían a Estados Unidos pero sin garantías equivalentes para Indonesia. El acuerdo también obliga a Indonesia a alinearse con determinadas restricciones comerciales de Estados Unidos hacia otros países, lo que suscita preocupación en términos de soberanía estatal y alimentaria.

En todo el sudeste asiático, las presiones arancelarias recíprocas y la liberalización comercial intensificarán la competencia de las importaciones que sufren las personas productoras de alimentos a pequeña escala, hundirán los precios a pie de granja y debilitarán los sistemas alimentarios locales. Estas dinámicas suponen un mayor riesgo de dependencia de los mercados globales y de socavar la capacidad de los Estados para proteger la agricultura interna. Para defender la soberanía alimentaria es preciso recuperar el espacio político para proteger a lxs campesinxs, regular las importaciones y fortalecer los sistemas alimentarios locales y agroecológicos.

El conflicto en Asia Occidental, a pesar de la distancia geográfica, repercute de modo significativo en Indonesia por el aumento disparado de los costes de producción. El aumento de los precios mundiales del petróleo afecta a la producción y al bienestar de lxs campesinxs, así como a la distribución por parte de las cooperativas campesinas. Como el petróleo es esencial para que las familias agricultoras puedan producir y distribuir los alimentos, los aumentos del precio del combustible amenazan directamente la viabilidad agrícola.

La agricultura indonesia sigue en transición de los sistemas convencionales a los agroecológicos, lo que significa que los fertilizantes aún no se producen íntegramente a nivel nacional. La elevada dependencia de los fertilizantes importados aumenta sustancialmente los costes de los insumos de producción. Las subidas de precios del combustible van a desestabilizar los precios de los alimentos. Considerando que las reservas alimentarias del gobierno aún no son soberanas, las comunidades urbanas y lxs campesinxs que carecen de reservas alimentarias suficientes van a ser los más afectados. La soberanía alimentaria y la agricultura agroecológica son respuestas esenciales a estas crisis en cascada.

Voces desde el campo 2

José María Oviedo, Unión Nacional de Agroproductores de Costa Rica (UNAG), Costa Rica / CLOC-La Vía Campesina

Desde el ámbito geopolítico, la guerra de Irán pone de manifiesto que Estados Unidos cree que el mundo debe ser de ellos y que deben tener el poder sobre todas las naciones. Es así como ponen como pretextos para atacar Irán la destrucción de la capacidad militar de la región, sobre todo el uso de misiles balísticos, así como la eliminación de armas nucleares. Además, plantean cambiar el régimen que gobierna en Irán argumentando que apoya a los que consideran adversarios de Occidente.

Lo hemos visto también en América, cómo Estados Unidos cree que América es Estados Unidos y que cualquier gobierno que no esté de acuerdo con sus políticas debe ser intervenido o invadido, como en el caso de Nicolás Maduro en Venezuela. Países como Cuba, Nicaragua, México y Panamá han afrontado amenazas por no seguir las disposiciones del gobierno estadounidense.

Con respecto a lo económico, el hecho de que se haya atacado en Asia Occidental —una región que produce el veinte por ciento del petróleo mundial— implica que, si la guerra continúa, el petróleo seguirá subiendo y con ello muchos productos, generando inflación a nivel global e incluso una posible hambruna. Esto también afectará a economías como la china, uno de los mayores productores de trigo, lo que podría provocar escasez de cereales.

Decimos que el imperio estadounidense se está derrumbando. Un ejemplo es que en 1979, cuando Jimmy Carter inició relaciones con China, se buscaban alianzas positivas, pero Estados Unidos ha seguido otro camino, centrado en conflictos globales. Estas guerras han costado miles de millones de dólares al pueblo estadounidense, sin que ese dinero se haya invertido en el desarrollo interno ni en otros pueblos.

Desde el punto de vista económico, esperamos un fuerte déficit fiscal en EE.UU.  y la imposición de más aranceles para quienes exportan hacia ese país, como América Central, lo que nos afectará enormemente. Además, el aumento del petróleo seguirá impulsando la inflación.

Otro asunto es cómo el dólar se ha ido depreciando en muchos países y que, con esta guerra, también se busque su apreciación, lo que incrementaría la inflación a nivel mundial. Esta es una situación delicada para América, donde muchos países dependen de la importación de petróleo.

Voces desde el campo 3

Andoni García, Euskal Herriko Nekazarien Elkartasuna – EHNE Bizkaia, España

La política comercial de la UE, desde el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y la inclusión de la agricultura y la alimentación en la OMC, ha sido determinante en la política agraria y alimentaria, con consecuencias nefastas para lxs pequeñxs agricultorxs. Esta supeditación ha eliminado los instrumentos de regulación de mercados y precios que contenía la Política Agraria Común (PAC) hasta 1992. A pesar del fracaso de la OMC, la UE ha apostado sin freno por Acuerdos de Libre Comercio, donde la agricultura y los mercados interiores han sido moneda de cambio.

La apertura al mercado internacional, la reducción de aranceles, la bajada de precios para las personas agricultoras y una política agresiva de agroexportación han provocado una grave reducción de pequeñxs agricultorxs. Entre 2013 y 2023 se han perdido 5 millones de explotaciones en la UE. Además, la UE y su política agroexportadora han sido responsables de la escalada especulativa de los alimentos a nivel global. El modelo agrícola en la UE es cada vez más agroindustrial y basado en economías de escala.

Sin embargo, la UE es hoy menos autosuficiente desde el punto de vista alimentario, ya que su soberanía alimentaria y su autonomía estratégica están supeditadas a los Acuerdos de Libre Comercio y a los intereses económicos de las élites en la globalización. En la anterior legislatura, la UE trató de responder a las crisis climática, medioambiental, de biodiversidad, energética y alimentaria a través del Pacto Verde Europeo, la Estrategia de la Granja a la Mesa y la de Biodiversidad, aunque sin cuestionar su política comercial.

La fragilidad de estos planteamientos y su contradicción con los intereses de los lobbies del comercio internacional se han hecho evidentes en la nueva situación geopolítica. La UE está dando pasos atrás en su enfoque para afrontar las crisis y apuesta con fuerza por los Acuerdos de Libre Comercio para proyectar una imagen de fortaleza, que se diluye al evidenciarse su subordinación a Estados Unidos en la toma de decisiones. La Comisión Europea ha propuesto, para el presupuesto de la UE a partir de 2028, aumentar el gasto militar y reducir el apoyo a lxs agricultorxs. La PAC y las políticas de protección medioambiental están retrocediendo rápidamente.

Además, la Comisión Europea ha acelerado los Acuerdos de Libre Comercio, ignorando las decisiones del Parlamento Europeo y la oposición general de lxs agricultorxs. Asimismo, los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, que han desencadenado una guerra con repercusiones globales, han provocado una fuerte especulación sobre los combustibles, los costes de producción y los alimentos, evidenciando nuevamente los riesgos para la soberanía alimentaria, el acceso a los alimentos y la fragilidad de los sistemas alimentarios globalizados impulsados por las políticas de la UE.

Voces desde el campo 4

Annette Hiatt, National Family Farm Coalition (Coalición Nacional de Agricultores Familiares)/Land Loss Prevention Project (Proyecto de Prevención de la Pérdida de Tierras), Estados Unidos

A menudo los acuerdos comerciales multilaterales e internacionales afectan gravemente a lxs pequeñxs productorxs, sin que estos se beneficien ni sean involucrados. Muchos pequeñxs agricultorxs, como los de Carolina del Norte (región sudoriental de Estados Unidos), no participan directamente en el comercio internacional, pero las decisiones que se toman a puerta cerrada a nivel internacional para configurar e influir en las relaciones de poder repercuten directamente sobre esxs mismxs productorxs y las comunidades en las que viven.

Según estimaciones del mes de enero, los aranceles al comercio podrían tener un efecto devastador sobre la economía agrícola de Carolina del Norte, con pérdidas de ingresos por valor de 1.200 millones de dólares y una posible pérdida de 8.000 puestos de trabajo. Ante la falta de apoyo a los precios para los productores a pequeña escala, el uso errático de los aranceles al comercio puede significar que lxs pequeñxs agricultorxs compitan aún más a con la agricultura industrial a gran escala por el acceso a los mercados internos.

Más de la mitad de las explotaciones agrícolas de Carolina del Norte cuentan con menos de 50 acres (unas 20 Has) y más de la mitad de lxs agricultorxs obtiene menos de 10.000 dólares anuales de la agricultura. Estos no son lxs agricultorxs que se dedican a la exportación internacional, sino que muchas veces forman la base de los sistemas alimentarios locales que alimentan a sus comunidades. Pero sienten profundamente el aumento de precios de los alimentos y de los costes de los insumos, como el combustible y los fertilizantes.

Como los costes de producción de lxs agricultorxs superan sistemáticamente los precios que se les pagan, la creciente deuda del sector agrícola está obligando a nuestrxs pequeñxs productorxs —la raíz de nuestras comunidades rurales— a abandonar la tierra. Son los pequeñxs agricultorxs que son la clave de la resiliencia y la construcción de la comunidad, pero son tratados como peones de un juego y una producción que también fortalece nuestras economías locales es poco valorada.

La política comercial debería reforzar los medios de vida de nuestrxs pequeñxs agricultorxs y comunidades rurales, facilitar el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria, y permitir una gestión que apoye una producción alimentaria resiliente y agroecológica en Estados Unidos y en el resto del mundo.

Cuadros

Cuadro 1

Un nuevo marco comercial internacional que trabaje para todxs

En el 3er Foro Global Nyéléni, celebrado en septiembre de 2025 en Sri Lanka, La Vía Campesina estableció los principios fundamentales de un nuevo marco comercial agrícola mundial basado en la Soberanía Alimentaria.

Basado en la definición fundamental de soberanía alimentaria que se estableció durante el Foro Mundial Nyéléni de 2007 y cimentado en el derecho internacional de los derechos humanos, este nuevo marco expresa un paradigma ético del comercio que da prioridad a la dignidad humana, la justicia ambiental y la gobernanza democrática de los sistemas alimentarios a todos los niveles: local, regional y mundial.

Este nuevo marco reivindica que todos los mecanismos comerciales se diseñen respetando los derechos inalienables de los pueblos y las naciones a determinar sus propias políticas agrícolas y alimentarias, reconociendo que la alimentación es un derecho humano fundamental y no una mercancía.

Este nuevo marco hace hincapié firmemente en que los mecanismos comerciales no deben utilizarse como arma ni deben subordinarse los derechos básicos a los intereses comerciales. Por el contrario, el comercio debe reconstituirse como un instrumento para el beneficio mutuo, sustituyendo las prácticas de explotación por un intercambio equitativo y una prosperidad compartida entre las naciones.

Forma parte de esta visión el compromiso de proteger el planeta mediante la salvaguarda de la biodiversidad y el respeto de los límites planetarios, reconociendo el papel crucial de los pueblos indígenas como custodios de los ecosistemas, y promoviendo sistemas alimentarios regionales y métodos agroecológicos, en lugar de cadenas de suministro controladas por las empresas.

Se insiste en que el citado nuevo marco comercial global debe ser inclusivo, transparente, equitativo y fortalecedor; lxs productorxs de alimentos a pequeña escala (agricultorxs, trabajadorxs agrícolas, pescadorxs, pastorxs) y lxs trabajadorxs del sistema alimentario, pueblos indígenas y grupos históricamente marginados deberán ser prioritarios y protegidos, prestando especial atención a las mujeres y a las personas pertenecientes a minorías de género.

Se aboga por un sistema de gobernanza comercial que garantice ingresos dignos y condiciones de trabajo seguras en todos los sistemas alimentarios, la participación democrática en la toma de decisiones comerciales, la rendición de cuentas pública en las operaciones de mercado y una regulación sólida del mercado.

Un marco comercial agrícola mundial debería conducir a una transformación sistémica de las relaciones comerciales para hacer realidad la soberanía alimentaria, la justicia climática y la equidad social tanto para las generaciones actuales como para las futuras. Se confirma que se cuantificará la aplicación de estos principios según su avance concreto en materia de derechos humanos, protección del medio ambiente y equidad económica y social para todas las personas.

Cuadro 2

Los organismos financieros y comerciales mundiales posibilitan la agresión a los océanos, los ríos y los pueblos pescadores

La incesante acumulación de riqueza por parte de las naciones imperialistas, aparte de explotar y expropiar las tierras ancestrales, tradicionales e indígenas de los pueblos pesqueros y las comunidades costeras, está aniquilando sus derechos soberanos sobre las tierras, las aguas y los recursos pesqueros, llevando a cabo una limpieza étnica y un desarraigo violento de sus modos de vida, sus identidades socio-ecológicas y su pertenencia cultural a costas, océanos, ríos, aguas interiores, manglares, islas, mares y todos sus territorios tradicionales.

El acaparamiento de océanos y tierras, incluido los recursos pesqueros, se ha acelerado a través de las industrias extractivas (minería, petróleo, gas); la pesca industrial destructiva; los megaproyectos de infraestructura (vías navegables, parques eólicos industriales, oleoductos, ciudades inteligentes, recuperación de suelos, construcción de puertos); los planes de conservación financiarizados como 30×30 y las OECM (otras medidas eficaces de conservación Basadas en áreas); la mercantilización y privatización de la naturaleza; y la acuicultura industrial (fábricas de pescado o alimentos azules).

Narrativas como el «crecimiento azul», la «economía azul» y la «transformación azul» prometen sostenibilidad, pero aceleran el acaparamiento y equivalen a un lavado de imagen ecológico. Estas iniciativas se integran en las economías nacionales a través de programas de financiación azul, vinculando a las naciones a condiciones fiscales que subordinan la soberanía al capital transnacional, reduciendo incluso a los Estados elegidos democráticamente a «Estados rentistas» que arriendan los océanos para el lucro empresarial. Esto agrava la crisis climática y la criminalización de los pueblos pesqueros, que se resisten a la mercantilización de los océanos, la pesca y las costas, y abogan a todos los niveles contra las falsas soluciones y el acaparamiento territorial bajo fraudulentas pretensiones «verdes» o «azules».

La OMC, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y los acuerdos de libre comercio se han utilizado para desmantelar las políticas nacionales que protegían la soberanía de los pueblos sobre los recursos naturales y los mercados locales.

Movimientos como el Foro Mundial de Pueblos Pescadores (WFFP por sus siglas en inglés) denuncian a quienes impulsan persistentemente esta agenda, incluidas las grandes organizaciones ambientales internacionales, el Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo y las empresas; y reclaman un desarrollo de base genuinamente comunitaria, basado en los derechos y configurado por los pueblos pescadores.

También mantienen su compromiso de participar en plataformas políticas multilaterales legítimas sobre alimentación, pesca, agricultura, clima, biodiversidad y derechos humanos para defender su autonomía política y su gobernanza consuetudinaria. El WFFP y otros, reconocen a la FAO, a su Comité de Pesca (COFI), al Comité de Subvenciones a la Pesca (CFS) de la OMC y al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) como los órganos de la ONU adecuados para la gobernanza global en los que las organizaciones sociales mantienen una participación activa.

Cuadro 3

Los Pueblos de las Semillas ante la tiranía del comercio mundial

Del 19 al 21 de enero de 2026, el Colectivo deSemillas de América Latina recibió en Cartago, Costa Rica, al Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) para «visibilizar la urgencia de defender una relación entre pueblos y comunidades con sus cultivos y semillas fundamentales», una relación ontológica que viene desde el fondo de los tiempos y es crucial para llevar a la humanidad y al planeta hacia el futuro.

El TPP escuchó las amenazas que enfrentan diversos pueblos del mundo para cuidar y reproducir sus semillas independientemente del mercado, de las restricciones de propiedad intelectual y las tecnologías biológicas y digitales.

Las estructuras políticas, dicen, han dispuesto que toda la alimentación sea progresivamente transformada en un capítulo de la economía, donde todo lo que tiene que ver con el sustento es separado de las vidas reales de las personas para ser únicamente parte del mercado global. Los oligopolios intentan convertir a la gente en una masa homogénea de consumidores y la diversidad natural en mercancías rentables.

Ahora que los intercambios comerciales se están usando como arma de guerra, un impulso como éste es vital.

«Pueblos de las semillas», dice el TPP, es un término transversal que no respeta las fronteras, que se refiere a quienes tienen problemas diversos pero coincidentes, complementarios, en África, en Asia, en América Latina. Si no lo pensamos así, los pueblos de las semillas se encuentran fragmentados para confrontar la fuerza bruta con que se está reacomodando el comercio global. Frente al desmantelamiento del derecho internacional, los pueblos con sus semillas pueden llevar sustento a todos lados, desafiando no sólo al capitalismo global, o las cadenas de suministro, sino a la mercantilización de los fundamentos de la vida.

Declaración del Tribunal Permanente de los Pueblos en Defensa de las Semillas.

Cuadro 4

La CM 14 fracasa – ¡buena noticia!

La 14ª Conferencia Ministerial (CM 14) de la OMC, celebrada en Yaundé (Camerún), ha fracasado, sin tan siquiera una Declaración Ministerial. Las negociaciones para renovar la moratoria de aranceles al comercio electrónico y la moratoria relativa a las “reclamaciones no basadas en infracción” del acuerdo sobre los ADPIC (TRIPS por su sigla en inglés); las subvenciones a la pesca; la agricultura; la reforma de la OMC, y un paquete de medidas para los Países Menos Adelantados (PMA), se han aplazado hasta el Consejo General de Ginebra.

Este fracaso es una victoria bien recibida en una batalla de mayor envergadura. Aunque muchos países en desarrollo se han resistido a dejar que Estados Unidos y sus secuaces impulsaran sus propios programas mediante el engaño del multilateralismo, no se trata de una rebelión clara del Sur Global. Muchos países del Sur siguen aferrados a la lógica del libre comercio, presentando propuestas que socavan la soberanía alimentaria y benefician a la agroindustria a expensas de lxs trabajadorxs y lxs pequeñxs proveedorxs de alimentos.

Durante 30 años, los países ricos han utilizado la retórica del comercio basado en normas y la reciprocidad, las promesas de una mayor ayuda al desarrollo y la intimidación descarada para romper las alianzas entre los países del Sur y extraerles mayores concesiones. Las normas de la OMC siempre han favorecido a las antiguas potencias colonizadoras. Se aseguran resultados que favorecen sus economías, a sus élites y sus negocios, y consolidan el poder de las empresas transnacionales en los sistemas alimentarios, la salud pública y todos los sectores vitales para una vida digna.

Pero incluso si la competencia fuera perfecta y los juegos de poder fueran eliminados, el marco de la OMC es inaceptable. Rechazamos la premisa de que todas las cosas en la tierra y nuestro trabajo deban ser tratados como mercancías, y una visión de las relaciones humanas basada en la competencia perpetua.

Es inútil esperar ninguna reforma significativa de la OMC que haga avanzar el bienestar, los derechos, las aspiraciones y las necesidades de los pueblos trabajadores del mundo. También es perjudicial y peligroso para la democracia participativa y la rendición de cuentas, ya que en demasiados países las negociaciones y los acuerdos de comercio e inversión no están sujetos a escrutinio interno.

A la vez que intensificamos nuestras exigencias fundamentales de acabar con la OMC, también necesitamos utilizar con eficacia y contundencia todo el corpus de legislación internacional sobre derechos humanos y los compromisos de nuestros gobiernos en materia de derechos humanos para desafiar el poder de la OMC sobre nuestras políticas nacionales. Los derechos de lxs trabajadorxs y de lxs pequeñxs proveedorxs de alimentos no pueden hacerse depender de los beneficios empresariales. ¡Queremos soberanía alimentaria, no libre comercio!

Para más información lean la Declaración de Yaundé: La OMC y el libre comercio provocan hambre, pobreza y desigualdad.

Destacados

Destacados 1

La demolición estadounidense del orden mundial posterior a la II Guerra Mundial frente al Sur Global

Un orden global en descomposición

Durante el segundo año del segundo mandato de Donald Trump, con el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y seguidamente con la guerra emprendida contra Irán junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el presidente estadounidense ha seguido demoliendo el orden mundial establecido durante 80 años por Estados Unidos después de la segunda Guerra Mundial.

El sistema en demolición es una estructura de reglas, prácticas y políticas que ha mantenido la hegemonía de Estados Unidos y del resto del mundo capitalista occidental; una estructura promovida con la retórica de la libertad, el libre comercio y la democracia. Estados Unidos ha sustituido unas normas y unas prácticas ya de por sí injustas para el Sur Global por el ejercicio unilateral de la coerción y la fuerza, y la regla de que la fuerza da la razón.

A solo tres meses del comienzo de 2026, Trump ya ha conseguido desmontar las ficciones políticas del antiguo régimen, entre ellas el principio central de Naciones Unidas que prohíbe expresamente «la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o actuar de cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas». Mediante el secuestro de Maduro y el asesinato del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, el hegemón ha anunciado al mundo que ningún país está exento de una intervención abierta, rotunda, si Trump lo desea. Ni los territorios extranjeros pertenecientes a aliados cercanos, como Groenlandia, son inmunes a ser anexionados si Trump decide que es de interés nacional para EE.UU. apoderarse de ellos.

Así se transforma el sistema económico multilateral

No obstante, antes de desmantelar la ficción político-militar del antiguo régimen, en 2025 Trump atentó contra la ficción económica, reanudando lo que había iniciado durante su primera presidencia, entre 2017 y 2021. Durante ese período continuó con la política de su predecesor, el presidente Barack Obama, de bloquear los nombramientos y los nuevos nombramientos en el Tribunal de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que paralizó efectivamente ese organismo. Pero aún más descaradamente, declaró una guerra comercial unilateral contra China, socavando el sistema de normas y convenciones del comercio mundial cuya institucionalización Estados Unidos había liderado en 1994 con la fundación de la OMC.

En 2025, Trump amplió sus guerras comerciales a otros 90 países, entre ellos 50 países africanos, con algunas subidas de aranceles de las más grandes y punitivas del mundo, como las de Lesoto (50%), Madagascar (47%), Mauricio (40%), Botsuana (37%) y Sudáfrica (30%). Los aranceles impuestos tenían poca justificación, aunque en el caso de Sudáfrica fue en parte un castigo por presentar una denuncia contra Israel por genocidio en Gaza ante la Corte Internacional de Justicia.

Un pilar del antiguo régimen internacional era la ayuda exterior como instrumento de la política estadounidense. Como observó Thomas Sankara, un destacado luchador por la liberación de África, «quien te alimenta te controla». Uno de los primeros actos de Trump, a través de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, fue la abolición de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) para complacer a su base de extrema derecha que no veía la ayuda exterior como algo importante para el mantenimiento de la hegemonía estadounidense. Hubo quienes lo consideraron una tragedia, ya que presuntamente los programas de USAID financiaban importantes proyectos de salud pública y salud reproductiva en el Sur Global. Otros no vieron ninguna pérdida, ya que la mayor parte de los fondos destinados a estas iniciativas se destinaban a pagar a los contratistas estadounidenses que las llevaban a cabo o las gestionaban.

Pero Trump y Musk no tomaron ninguna medida para desmantelar o reducir la financiación estadounidense al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a los bancos regionales de desarrollo que utiliza Estados Unidos para canalizar el dinero para dominar el Sur Global a través de la «ayuda al desarrollo» o el «ajuste estructural», y en los que Estados Unidos tiene poder de veto.

Estas instituciones siguen manteniendo programas de ajuste estructural generadores de pobreza, especialmente en África, promoviendo los erróneos esfuerzos de la denominada industrialización basada en exportaciones, al tiempo que Estados Unidos impone aranceles punitivos masivos a las importaciones del Sur Global, y bloquean todos los esfuerzos para resolver el endeudamiento masivo de los países en desarrollo (más de 11,4 billones de dólares).

Hacia una alianza mundial de resistencia y de cambio

Las jugadas de Trump van dirigidas sobre todo a personas y países del Sur Global. Esta estrategia tiene su lógica, ya que es principalmente el Sur Global el que ha cambiado el equilibrio del poder mundial y ha generado la crisis de hegemonía de Estados Unidos. Entre los hitos de este proceso histórico se encuentran el ascenso de China hasta convertirse en la segunda economía más poderosa del mundo, las derrotas masivas de las armas estadounidenses en Irak, Libia y Afganistán en los últimos 25 años, el ascenso de Irán como potencia regional a pesar de todos los esfuerzos de Estados Unidos e Israel por contenerlo, la capacidad de los países en desarrollo de impedir que la OMC sea un motor de la liberalización del comercio y el ascenso de los BRICS como contrapeso potencial a la alianza occidental.

Algo fundamental para el debilitamiento del hegemón ha sido también la crisis cada vez más profunda del régimen capitalista mundial, cuyas manifestaciones clave son la desindustrialización de Estados Unidos y Europa, la financiarización de las principaleseconomías capitalistas, que prefieren invertir en especular y no en producir, el asombroso aumento de la desigualdad mundial en términos de ingresos y riqueza, y la contradicción agudizada entre la supervivencia planetaria y el afán insaciable de ganancias.

El sistema de unilateralismo de Trump es feroz. Pero no hay vuelta atrás al antiguo régimen de hegemonía estadounidense ejercido a través de un orden multilateral sistemáticamente sesgado contra el Sur Global tras una fachada de retórica democrática liberal. Para nosotrxs en el Sur Global, de hecho para todxs lxs que son partidarixs de la justicia, la paz y la supervivencia planetaria, no existe otra opción sino afrontar con valentía el reto de navegar por las turbulentas aguas de este periodo de transición si queremos llegar al remanso de un nuevo orden mundial al servicio del interés común de la humanidad y del planeta.

Destacados 2

La autonomía estatal y la movilización de lxs pequeñxs productorxs son clave para obtener una regulación sólida del mercado, la soberanía alimentaria y un sistema de comercio justo

Para construir sistemas alimentarios autónomos y garantizar la soberanía alimentaria es esencial que se regule de forma sólida el mercado y que existan mercados territoriales.Defendiendo la autonomía nacional y utilizándola con sensatez, los países pueden aplicar de manera eficaz normativas que prioricen las necesidades de lxs pequeñxs productorxs. Lxs pequeñxs productorxs de todas las regiones se están movilizando para exigir las medidas políticas necesarias para poder seguir cultivando, pescando, criando ganado y produciendo alimentos para todxs. Las personas que se dedican a la agricultura familiar se ven muchas veces asfixiadas por un mercado global desregulado que da prioridad a los intereses empresariales y especulativos.

La pandemia mundial y los conflictos geopolíticos han puesto de relieve las vulnerabilidades del sistema comercial mundial y los retos que plantea depender de alimentos e insumos importados. Algunos gobiernos africanos han cooptado el concepto de «soberanía alimentaria» aludiendo a la autosuficiencia alimentaria nacional a través de una agricultura modernizada. A pesar de esta distorsión, la resiliencia de las explotaciones agrícolas familiares y las ventajas de los mercados territoriales frente a las cadenas de suministro globales son progresivamente reconocidos.

Los informes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y las recomendaciones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas revelan que la mayor parte de los alimentos que se consumen en el mundo circulan a través de diversos mercados territoriales y no de cadenas de suministro globales.Los mercadosterritoriales están vinculados a sistemas alimentarios locales, nacionales y regionales; son más inclusivos y diversificados que las cadenas de valor de un solo producto básico, especialmente para las mujeres y la juventud. Los mercados territoriales desempeñan funciones económicas, sociales, culturales y ecológicas múltiples, contribuyendo de manera significativa a las economías locales al permitir que la riqueza sea retenida y redistribuida a nivel de explotación agraria.

Para defender estos mercados y garantizar ingresos justos a lxs pequeñxs productorxs, que cubran los costes de producción y proporcionen al mismo tiempo alimentos saludables a precios estables para los consumidores, es crucial regular los mercados.Este objetivo requiere abordar cuestiones estructurales mediante políticas e instrumentos públicos proactivos, como reservas públicas de alimentos, cuotas de importación y regulación de precios mínimos.

En las últimas décadas, los ajustes estructurales y las políticas neoliberales han socavado las herramientas de regulación de los mercados, lo que ha agravado la inseguridad alimentaria y favorecido la especulación y la consolidación empresarial en las cadenas de suministro mundiales, en detrimento de la producción local de alimentos saludables. El contexto actual ofrece oportunidades para abogar por la reintroducción de reglas en el núcleo del desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles.

En África Occidental, movimientos como la Red de organizaciones de personas campesinas y productoras agrícolas de África Occidental (ROPPA) llevan a cabo acciones destinadas a reforzar la regulación del mercado y a desarrollar mercados locales para garantizar precios justos. Estas acciones promueven las explotaciones familiares y apoyan los sistemas alimentarios locales que protegen los mercados y desarrollan canales de comercialización más cortos que vinculan a productores y consumidores.

Además, las redes campesinas organizadas suelen promover ferias agrícolas que potencian los mercados locales y urbanos, con repercusiones positivas en los ingresos de los agricultores. En el 3er Foro Global Nyéléni, celebrado en Sri Lanka en septiembre de 2025, lxs pequeñxs productorxs de alimentos hicieron hincapié en la necesidad de generar análisis y evidencias en aras de una labor de promoción eficaz. Los movimientos trabajan para identificar ejemplos mundiales de iniciativas eficaces de regulación de los mercados, con el respaldo de investigadorxs, para documentar beneficios proactivos.

En este periodo geopolítico tan difícil, es crucial que los gobiernos no alineados se unan y elaboren políticas que defiendan a las personas productoras de alimentos a pequeña escala y protejan la soberanía alimentaria.

Boletín núm. 63 – Éditorial

Replanteando el comercio mundial en tiempos de tensiones geopolíticas

Durante una gran parte de este siglo, una cohorte de naciones ricas y poderosas ha corrompido y secuestrado el sistema multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Estas naciones están alterando el denominado orden mundial basado en normas y redefiniendo los conceptos de cooperación, justicia, prosperidad compartida y estabilidad, abanderadas por Estados Unidos, que, combinando el poder del capital y el poderío militar, elude las normas colectivas e impone decisiones unilaterales que están remodelando radicalmente la política y el comercio mundial. Esto ha dado lugar a un sistema internacional frágil en el que todas las reglas son variables y la fuerza bruta determina los resultados.

Esto no quiere decir que el asediado sistema internacional/multilateral sea justo, equitativo o democrático. Sus principales órganos, a saber, el Consejo de Seguridad de   Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC), son desde hace mucho tiempo instrumentos de promoción de los intereses de las antiguas potencias coloniales. La amarga paradoja actual es que incluso las normas impuestas por estas instituciones están desbaratadas.

Ya se negocien mediante acuerdos de la OMC, acuerdos bilaterales de libre comercio o asociaciones económicas estratégicas, el comercio y la inversión mundial se han transformado en armas en los conflictos geopolíticos. Los aranceles, las sanciones y las restricciones financieras no se esgrimen para corregir desequilibrios comerciales, sino para ejercer una presión política implacable y derrotar a naciones y pueblos. Las medidas económicas se aplican a los que se atreven a trazar una vía alternativa al capitalismo global y a las ideologías fascistas.

Como demuestra la última guerra en Asia Occidental, el efecto de estas acciones se extiende mucho más allá de las naciones implicadas. Para los países en desarrollo las consecuencias son devastadoras. Los medios de vida de la clase trabajadora se ven amenazados por aranceles fluctuantes, sanciones agresivas y precios volátiles de las materias primas que presionan sobre los sistemas alimentarios y profundizan la dependencia de unos mercados exteriores cada vez menos fiables.

Lxs pequeñxs productorxs y trabajadorxs, que son la columna vertebral de las economías locales, se ven atrapados en el flagelo de unos precios mundiales oscilantes, costes de producción en aumento y rentas en disminución.  

Cuando son las ambiciones imperiales y colonialistas las que impulsan las políticas económicas, las expectativas de un comercio justo y equitativo se esfuman. Cuba, Palestina y Venezuela son ejemplos de que la utilización del comercio como arma y las reivindicaciones coloniales conducen al castigo colectivo de los pueblos.

Sin embargo, este momento de crisis también supone una oportunidad crucial. Conforme se desvanece la fe en los sistemas existentes, los países y los movimientos sociales se levantan para exigir un multilateralismo renovado y genuino, basado en la cooperación y no en la opresión, en la democracia participativa y no en la representación opaca.

Focus on the Global South, La Via Campesina

Voces desde el campo

Voces desde el campo 1

Configurando el futuro de Nyéléni a través de la convergencia desde la base

Tammi Jonas, Alianza Australiana por la Soberanía Alimentaria (AFSA por sus siglas en inglés)

Configurar el futuro de Nyéléni exige un enfoque concreto y radical basado en las luchas vividas por les campesinxs, pescadores, pastores, trabajadores del sector alimentario y pesquero y comunidades locales. En el Foro Global Nyéléni celebrado en Kandy, afirmamos que la soberanía alimentaria es un proyecto político de liberación, cuya fuerza reside en la convergencia desde abajo, donde construimos la unidad a través de estrategias compartidas de resistencia y transformación.

La AFSA acudió a Sri Lanka aceptando el reto de reunir a más movimientos, como una delegación de campesinxs, pueblos indígenas y organizadores sindicales arraigados en la lucha cotidiana contra la apropiación empresarial de los alimentos y la tierra en la denominada Australia. Aunque nos organizamos en un contexto en el que el capitalismo colonialista sigue desposeyendo a los pueblos indígenas y la agricultura industrial domina las políticas y los paladares, también conseguimos victorias concretas sobre el terreno que muestran cómo se practica la soberanía alimentaria.  

Mediante la organización colectiva, hemos luchado durante más de 15 años por el reconocimiento estatal y nacional del papel fundamental que desempeña la agricultura a pequeña escala para alimentar a las comunidades locales y reducir la temperatura del planeta. Hemos modificado las leyes de planificación en apoyo de la agroecología y la infraestructura de transformación en nuestras granjas, nos hemos resistido a la represiva regulación sobre seguridad alimentaria y hemos incorporado los principios de la UNDROP a nuestra labor de incidencia a nivel nacional. Estas victorias no han sido una concesión de los gobiernos, sino que se han logrado gracias a la movilización de base y la organización democrática. Este es el enfoque que llevamos a Sri Lanka: convergencia a través de la organización, no de la consulta; competencias construidas desde abajo y en solidaridad con nuestras ONG aliadas, pero sin delegarlas en ellas.

En el foro, trabajamos en solidaridad con nuestros compañeros para defender el liderazgo feminista y la participación de les jóvenes y las personas de género y sexualidad diversos en la toma de decisiones. Manifestamos nuestro enfoque interseccional, ejerciendo incidencia codo con codo con les pastores, los pueblos indígenas y les trabajadores para garantizar que sus luchas sean visibles en nuestras acciones y campañas colectivas. Insistimos en que Nyéléni debe seguir rindiendo cuentas a los movimientos sociales, con una coordinación política clara y una toma de decisiones colectiva liderada por campesinxs, pueblos indígenas, pastores, pescadores y trabajadores de la alimentación y la pesca.

Regresamos a casa cargados con el voto de Nyéléni de levantarnos contra las cadenas de la deuda extractiva, dispuestos a desmontar la mentira de que nuestro futuro deba hipotecarse a los poderosos. Juntos construiremos un mundo libre del imperialismo financiero, porque la revolución no será prestada.

Voces desde el campo 2

Nyéléni en Kandy: Fortaleciendo los movimientos sociales de Sri Lanka

Anuka De Silva, Movimiento por la Reforma Agraria y Territorial (MONLAR por sus siglas en inglés), La Vía Campesina

En 2022 el país afrontó una importante crisis política, social y económica generada por una grave crisis de deuda, corrupción generalizada, la hegemonía del poder y la elevada inflación de los alimentos. La gente se echó a las calles para exigir reformas políticas, democracia, justicia y soberanía nacional. La población de Sri Lanka desempeñó un papel fundamental en elcambio del panorama político del país. Es lo que ha hecho que el movimiento social del Foro Nyéléni haya cobrado una importancia cada vez mayor para nosotros.

Como parte de las condiciones del FMI para el rescate financiero, Sri Lanka se ha visto obligada a aplicar una serie de medidas de austeridad, entre ellas la venta de algunos activos propiedad del Gobierno. Una de las instituciones afectadas por esta medida es el Instituto Nacional de Desarrollo Cooperativo (NICD por sus siglas en inglés), que se encuentra entre las propiedades que se considera privatizar. Con el apoyo de Nyéléni hemos parado la privatización del NICD.

¿Por qué es importante el Foro Nyéléni para los movimientos sociales de Sri Lanka?

Acoger el Foro Nyéléni ha ayudado a reforzar el poder colectivo de las diferentes luchas locales y poner de relieve la importancia de la solidaridad a la hora de abordar retos comunes. La convergencia en Nyéléni ha reunido a movimientos de base para exigir una acción colectiva destinada a desmantelar los sistemas de opresión.

Teniendo en cuenta de las luchas de les agricultores y la inseguridad alimentaria del país, la soberanía alimentaria es una herramienta vital para hacer frente al agronegocio que da prioridad a los beneficios sobre el bienestar de las personas. La construcción de una visión colectiva de la soberanía alimentaria y la creación de una agenda de acción política mediante la Declaración de Kandy siguen reforzando el impacto de nuestro movimiento. La convergencia de las luchas y la solidaridad sigue siendo la fuerza que puede conducir a una verdadera transformación, mucho mayor que un simple cambio político.

Está claro que el comité directivo de Sri Lanka en el foro ha sentado unas bases sólidas para la construcción de un movimiento a largo plazo, manteniendo a la comunidad en el centro de estos esfuerzos, alineando las luchas locales con la agenda global más amplia y participando con el gobierno para lograr reformas políticas y una verdadera transformación sistémica.

Voces desde el campo 3

Mujeres que construyen una transformación sistémica

Sarah Luiza y Bianca Pessoa, Marcha Mundial de las Mujeres Brasil

Desde el primer Foro Nyéléni, hemos afirmado que no puede haber soberanía alimentaria sin feminismo. Partiendo de nuestros logros, durante el 3er Foro Global Nyéléni se reconoció el feminismo como una parte fundamental de la agenda política común, por su perspectiva popular, anticapitalista, antirracista y anti-heteropatriarcal. No es posible lograr un cambio sistémico sin transformar las relaciones de desigualdad y violencia que sufren las mujeres en todo el mundo. Este ha sido nuestro gran avance: crear una lucha común para todas aquellas personas que desean un cambio radical en la sociedad y en el mundo en que vivimos. En este sentido, la Asamblea de Mujeres ha sido un espacio fundamental de convergencia.

Contamos con mujeres de todos los movimientos, regiones, sexualidades y etnias, afirmando la importancia de la diversidad en este proceso. Las mujeres tienen mucho que enseñar. Desde sus diferentes realidades, comparten experiencias de resistencia, de construcción de alternativas desde los territorios, demostrando que el feminismo no es una consigna vacía. Se construye a partir de la práctica cotidiana.

Las falsas soluciones del capitalismo verde impactan sobre las mujeres, las desplazan de sus territorios y amenazan sus vidas. De ahí que las mujeres defiendan la lucha por la soberanía energética y la justicia climática que es buena para las personas y no para el mercado. Para nosotras, la solución está en los territorios y en la vida. En el modo en que las mujeres se relacionan con la naturaleza y con la gente. De hecho, es el cuidado de la vida y del buen vivir en igualdad lo que construirá un mundo nuevo.

Afirmamos que la economía feminista es fundamental, reconociendo el trabajo de las mujeres y toda su contribución a la reproducción social de la vida, desde la perspectiva del cuidado, la igualdad y el buen vivir. Al mismo tiempo, afrontamos a diario la violencia que el capitalismo heteropatriarcal y racista inflige a nuestras vidas. Sobre esta base, se afirman y concretan en el 3er foro Nyéléni y en el camino a seguir las consignas fundamentales de la lucha feminista: la igualdad, la libertad, la justicia, la paz, la solidaridad internacional, la desmilitarización, la defensa de la democracia, los derechos y la paz, así como la soberanía alimentaria y la agroecología.

Voces desde el campo 4

Nyéléni y más allá: liderazgo y perspectivas indígenas en el movimiento global por la soberanía alimentaria

Nicole Maria Yanes, Opata, Consejo Internacional de Tratados Indios (IITC) y Colectivo NDN

Para los pueblos indígenas la soberanía alimentaria es una forma de vida. Conlleva la supervivencia de nuestros territorios, lenguas, culturas, ceremonias, historias, vestimenta y cada parte de lo que somos como pueblos. En todo el mundo, los territorios de los pueblos indígenas se encuentran en primera línea de la colonización y la extracción, enmarcados como «zonas de sacrificio» para pruebas militares, proyectos extractivos y el denominado desarrollo. Por ello, los pueblos indígenas se enfrentan ahora a los impactos más duros de la crisis climática provocada por los gobiernos y las corporaciones.

Les delegadxs indígenas desempeñamos un papel fundamental en el Encuentro Nyéléni, compartiendo nuestras prácticas de liderazgo comunitario, nuestros enfoques para la creación de consenso, nuestros conocimientos y ceremonias tradicionales, así como nuestra experiencia en materia de incidencia, negociación y creación de movimientos.

Hemos representado con éxito a nuestros pueblos de forma colectiva, recabando el apoyo de movimientos globales para nuestros esfuerzos actuales, entre los que se incluyen: la plena aplicación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; la petición a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura de que cumpla su compromiso de modificar el Código Internacional de Conducta para la Gestión de Plaguicidas a fin de incluir los derechos colectivos de los pueblos indígenas, especialmente nuestro derecho al consentimiento libre, previo e informado; lograr que las Naciones Unidas separen y no confundan, en todos sus documentos y decisiones, los conceptos de pueblos indígenas y de comunidades locales; y para el trabajo de LandBack de los pueblos indígenas para recuperar los territorios que fueron robados ilegalmente.

Aunque les participantes procedían de ecosistemas e historias de colonización distintos, Nyéléni nos recordó que la defensa de nuestra soberanía alimentaria necesita solidaridad, colaboración y una estrategia común. Vincular el trabajo que hacemos en nuestros territorios con los foros internacionales no es fácil y va más allá de nuestra reunión en Sri Lanka. La verdadera solidaridad requiere compromiso y voluntad para comprender las historias, las luchas y los objetivos de los demás a través de ecosistemas, idiomas y realidades políticas distintos a los nuestros. Además, es importante señalar que la agenda política y el impacto de la declaración dependen del uso y la aplicación que le den las personas mediante su uso.

En momentos como este, Nyéléni nos recuerda que la libertad y el futuro de nuestro colectivo son profundamente interdependientes. Nuestra liberación está conectada. Fortalecer las alianzas entre pueblos, regiones y movimientos no es solo una estrategia, sino una responsabilidad. Es un acto de supervivencia en estos tiempos de auge del fascismo y el autoritarismo.

Voces desde el campo 5

De Nyéléni a Belém. La lucha por la justicia climática como elemento de la convergencia

Martín Drago, REDES/ Amigos de la Tierra Internacional

Los responsables e impulsores del colapso climático y la degradación ambiental están íntimamente ligados a la desigualdad social, económica y de género que impera a nivel global. También son un pilar de la construcción y perpetuación del sistema energético actual, alrededor del cual las empresas multinacionales y los estados del Norte global han profundizado las relaciones coloniales. Por lo tanto, hablar de justicia climática es pensar en cambiar el sistema.

Para alcanzar la justicia climática es necesario transformar los sistemas económicos, sociales, políticos y energéticos, las relaciones sociales de género y nuestro vínculo con la naturaleza, a través de la puesta en marcha, y de forma masiva, de iniciativas populares para construir un nuevo modelo basado en la solidaridad internacionalista y la justicia social, económica, de género, racial y ambiental.

Para ello es imprescindible fortalecer el poder popular y sus organizaciones y transformar el sistema multilateral desde un enfoque internacionalista, solidario y de integración de los pueblos. Esta apuesta será posible mediante diferentes caminos que, compartiendo principios, características y estrategias comunes, transiten la construcción de poder popular de la forma que cada pueblo defina en su territorio[1].

La construcción de la justicia climática es uno de esos caminos y por eso un eje central de la convergencia popular para cambiar el sistema.

Voces desde el campo 6

Nyéléni – Sobre el motivo de la adhesión de RIPESS

Ruby van der Wekken, RIPESS

Hace dos años que RIPESS intercontinental, la red de economía solidaria respondió positivamente a la invitación de Nyéléni para unirse a su proceso. Desde entonces hemos participado en el Comité Directivo del 3er Foro Global Nyéléni. RIPESS como tal, participó en el proceso preparatorio de convergencia hacia una Agenda de Acción Política Común y concurrió al foro celebrado en Kandy, Sri Lanka con una delegación de 21 representantes de todo el mundo.

A través de les miembrxs de RIPESS presentes en el proceso Nyéléni, RIPESS ya sostenía desde hace 10 años que no se puede lograr la soberanía alimentaria sin un cambio sistémico económico, lo que implica, fundamentalmente, un cambio de la economía en su conjunto. Aunque los movimientos que se habían sumado al proceso Nyéléni ya estaban familiarizados con conceptos como la economía feminista y la economía del cuidado, la economía solidaria era menos conocida a nivel mundial, no solo como metodología, sino como visión que sitúa la agencia comunitaria y los valores sociales y ecológicos en el centro de la construcción de otra economía.

Es importante destacar también que RIPESS se unió al proceso Nyéléni por reconocer el gran potencial que tiene el cambio del sistema alimentario para el cambio sistémico en nuestras comunidades y, a través de ellas, en la sociedad. RIPESS desea contribuir a este proceso de cambio mediante los valores, principios y objetivos de la construcción de la economía solidaria como un proceso transformador de abajo hacia arriba.

Voces desde el campo 7  

Luchas convergentes en la Lucha Global contra la Acuicultura Industrial

Feini Yin, North American Marine Alliance, NAMA (Alianza Marina Norteamericana)

La campaña «Haciendo frente a la acuicultura industrial» de Nyéléni tiene como objetivo abordar los apremiantes retos que plantea la acuicultura industrial y bloquear el desarrollo y la expansión de este tipo de operaciones en todo el mundo.

Al igual que la agricultura, la acuicultura —el cultivo de productos alimentarios marinos en el océano, en agua dulce o en tierra— puede practicarse de muchas maneras. Estas van desde formas tradicionales y agroecológicas, como los estanques piscícolas de los nativos de Hawai, hasta la acuicultura impulsada por empresas y a escala industrial. En este último caso, el agronegocio transnacional, los bancos, las grandes ONG Verdes y los organismos gubernamentales promueven la exportación del modelo de acuicultura industrial a nuestros océanos, utilizando eslóganes como «economías azules» y «revolución azul».

En realidad, la acuicultura industrial desplaza a les pescadores artesanales de sus medios de vida y territorios, contamina nuestras aguas y fomenta la mercantilización de nuestros alimentos. La producción de piensos para peces impulsa una mayor producción industrial de soja y maíz. También saquea los pequeños peces pelágicos de la costa occidental africana, extrayendo proteínas del Sur Global, donde millones de personas dependen de los pequeños peces pelágicos para su alimentación y sustento, para producir proteínas para los consumidores del Norte Global.

Se trata de una lucha global que tiende puentes entre los aspectos terrestre y marino de la soberanía alimentaria, entre el Sur Global y el Norte Global, y entre los movimientos por la justicia medioambiental, la salud global, los derechos laborales y los derechos de las mujeres. Nyéléni es un movimiento de movimientos, y como tal se compromete a organizar campañas coordinadas para garantizar la soberanía alimentaria, sanitaria y económica, y a oponerse al control corporativo sobre estas deteniendo y previniendo la acuicultura y la pesca industrial, la economía azul y la privatización de los bienes comunes oceánicos.

Voces desde el campo 8

La importancia de la salud pública para garantizar la soberanía alimentaria

Movimiento de Salud de los Pueblos (People Health Movement, PHM)

Si partimos de la definición de soberanía alimentaria, es evidente que una buena salud de los hogares (incluida la salud animal) es fundamental para mantener la seguridad alimentaria. También ocurre al revés: también se cumple: la seguridad alimentaria garantiza el acceso de los hogares a alimentos suficientes y nutritivos durante todo el año para mantener la buena salud de sus miembros.

En el ámbito de Nyéléni, la salud pública debería incluir medidas preventivas: a) agua y saneamiento (y control de vectores, como los mosquitos, cuando proceda,); b) acceso a una infraestructura de atención primaria sanitaria que funcione (incluida la atención primaria curativa y la vacunación); c) acceso a la salud primaria animal; y d) medidas de promoción de la salud.

La educación en materia de salud y nutrición será necesaria para lograr lo anteriormente citado: nos referimos a una educación que vaya más allá de los aspectos técnicos o clínicos, que explique las causas estructurales de las enfermedades, la malnutrición y las muertes evitables, y que destaque las medidas necesarias para abordarlas.

En el enfoque de la soberanía alimentaria, las personas deben participar activamente en la toma de decisiones y en el seguimiento de la aplicación de estos componentes de la salud pública. Esto aún no se cumple y sigue siendo un reto para les miembrxs de Nyéléni. El Movimiento de Salud de los Pueblos podrá proporcionar los inputs y el apoyo necesarios a nuestra amplia comunidad Nyéléni, basándose en las actividades que ha llevado a cabo durante dos décadas. (El Movimiento de Salud de los Pueblos cuenta con un grupo temático sobre nutrición y seguridad alimentaria que se ha reunido en un par de ocasiones, pero que no ha trabajado de forma regular. Paralelamente, la región latinoamericana del PHM creó un grupo regional sobre seguridad alimentaria que ha sido activo y ha tenido éxito, -estuvo representado en Kandy).

Por todas estas razones, el Movimiento para la Salud de los Pueblos se unió con entusiasmo al proceso Nyéléni 3 desde el principio, con el enfoque del derecho a la alimentación y el derecho a la salud, y con el enfoque compartido de abordar conjuntamente la determinación social de ambos. La lucha conjunta por la salud, la agroecología y la soberanía alimentaria aún está en sus inicios, y debemos hacer hincapié en la necesidad de incorporar más movimientos y organizaciones a Nyéléni para que se unan a nosotros en esta lucha.

Voces desde el campo 9

2026: Año internacional de los pastizales y les pastores 

Fernando García-Dory, Alianza Mundial de Pueblos Indígenas en Movimiento y Pastores (WAMIP por sus siglas en inglés)

Nuestro movimiento pastoril global deposita muchas esperanzas en Nyéléni como un espacio para resistir codo con codo junto a otros movimientos de productores de alimentos con el fin de examinar el marco político actual que afecta a nuestros medios de vida y nuestras tierras, y formular propuestas conjuntas para encontrar alternativas a la crisis actual. Instamos a otros movimientos a que examinen nuestras reivindicaciones, desde la comprensión de los aspectos fundamentales de los derechos de les pastores hasta la expansión de la agroecología al pastoreo. Nyéléni es un valioso espacio de convergencia con otros movimientos que ha permitido avances importantes, como la UNDROP (Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales). Naciones Unidas ha declarado el próximo año, 2026, como Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Queremos garantizar de que les pastores ocupen un lugar central. La FAO y otros organismos deben comprender que representamos un modelo de producción con valor cultural, social y político que empodera a las comunidades, contribuye a la supervivencia de los pueblos nómadas indígenas y promueve la soberanía alimentaria.

Voces desde el campo 10

Acción de incidencia global para les migrantes y refugiados

Paloma Chen, Plataforma Transnacional de Migrantes-Europa (TMP-E)

El movimiento por la soberanía alimentaria presente en el Foro Nyéléni 2025 no se ha limitado al núcleo inicial de productores de alimentos a pequeña escala, como agricultores, pescadores, pastores, pueblos indígenas y trabajadores rurales, sino que se ha ampliado para incluir movimientos feministas y de justicia climática, migrantes, consumidores conscientes, investigadores académicos y artistas.

La lucha de los pueblos migrantes y les refugiadxs es inseparable de la lucha por la soberanía alimentaria y los medios de vida. La migración está profundamente vinculada a la industria alimentaria global corporativa, basada en la explotación, la deshumanización y narrativas utilitarias que reducen a les trabajadores migrantes a mano de obra barata. La lucha migratoria es una lucha común por la igualdad racial, de género y económica, la soberanía alimentaria y una transición justa cuyo fin es tejer la resistencia y las alternativas al sistema corporativo que se beneficia de nuestro desplazamiento, represión, explotación y muerte. Pero los lugares de producción de alimentos también pueden ser lugares de resistencia, dignidad y construcción del futuro. Nuestra participación en el Foro Nyéléni forma parte de un esfuerzo más amplio por fortalecer la convergencia entre las luchas (desde las campañas de regularización en Europa hasta las movilizaciones transfronterizas como las Caravanas) para exigir vivienda, salud, derechos laborales, soberanía alimentaria y justicia para todos.

A través de debates, presentaciones, talleres y grupos de trabajo, durante el foro nos hemos esforzado por construir una visión política unificada contra el sistema capitalista dominante, patriarcal, imperialista, colonialista, racista, basado en castas y supremacista, con la elaboración de dos documentos políticos: la Declaración de Kandy y la Agenda Política de Acción Común. La Declaración de Kandy se leyó el 13 de septiembre en la ceremonia de clausura del foro, e incluye entre sus próximos pasos acciones como un día mundial de movilización contra el imperialismo, el genocidio, la guerra y el uso del hambre como arma. Esto se alinea con la Acción de Incidencia Global presentada por la Plataforma Transnacional de Migrantes-Europa durante el foro sobre el cambio sistémico de la narrativa sobre los migrantes y los refugiados.

Voces desde el campo 11

Las instituciones académicas se unen al movimiento: intercambio de conocimientos hacia la convergencia

Bruno Prado, Bhoopendra Kuma, Yukari Sekine, Colectivo de Académicos-Activistas Agrarios del Sur

En el 3er Foro Global Nyéléni se ha producido el primer dialogo en un Foro Investigadores y Movimientos, con más de 70 participantes, del cual ha surgido un compromiso compartido para profundizar este diálogo, reconociendo que las luchas por la soberanía alimentaria y la transformación sistémica son inseparables de la democratización del conocimiento.

Se invitó al Colectivo de Académicos-Activistas Agrarios del Sur (CASAS por sus siglas en inglés)[2] a contribuir a este proceso, apoyando la creación de espacios donde les investigadores, líderes comunitarios y organizadores de movimientos pudieran reunirse en pie de igualdad: todes elles generadores y portadores de conocimientos. Estos intercambios pusieron de relieve que una transformación genuina requiere relaciones horizontales entre diversos sistemas de conocimiento, donde el aprendizaje fluye en todas direcciones.

A lo largo de las conversaciones, les participantes solicitaron la descolonización de la producción de conocimientos y cuestionar las prácticas de investigación extractivistas, corporativas y de enfoque descendente. Les académicxs activistas compartieron experiencias de coproducción de conocimiento con las comunidades y reafirmaron que la investigación debe responder a las necesidades de las personas y no a los intereses del capital.

Los debates también señalaron la importancia de crear coaliciones de conocimiento amplias e intersectoriales que conecten los movimientos sociales, las universidades y las instituciones públicas. Les participantes coincidieron en la necesidad de apoyar a les académicxs activistas más jóvenes y que están al principio de su carrera, fomentar agendas de investigación colectivas y comunicar el conocimiento de forma más accesible a través de foros comunitarios, podcasts y formatos visuales creativos.

De cara al futuro, la colaboración entre el mundo académico y los movimientos debe continuar como un recorrido colectivo y participativo. El proceso Nyéléni nos recuerda que el conocimiento no es un privilegio, sino una herramienta compartida para la transformación sistémica: basada en la confianza, la igualdad y la solidaridad, y construida a través de la convergencia continua de diversas luchas y formas de conocimiento.

 Voces desde el campo 12

Tendiendo puentes: los sindicatos en Nyéléni

Chris Spindler, AMWU, IndustriALL Global Union

Incluso cuando el movimiento sindical solo representa a una minoría de trabajadores, suele ser el movimiento sindical organizado el que fija el programa en materia de condiciones laborales e industriales. Es lo que las potencias capitalistas tratan de romper: quieren acabar con el trabajo organizado.

Hoy en día, el movimiento sindical se enfrenta a muchos retos. Sin seguir un orden en particular, y sin pretensión de ser exhaustivos cabe citar: la tecnología y la automatización; la influencia política; la confrontación y la organización contra las leyes antisindicales; la organización más allá del lugar de trabajo, e incluso a nivel internacional. La respuesta que los sindicatos den a estas cuestiones afectará drásticamente a su relevancia, su crecimiento y su capacidad para conseguir mejores condiciones para sus miembros y la comunidad en general.

El proceso Nyéléni también plantea retos al movimiento sindical: trabajar con movimientos sociales y comunitarios más amplios, no solo con los partidos políticos tradicionales; reforzar la participación en la comunidad como fuerza progresista, junto con las campañas industriales; y desafiar el sistema político en lugar de aceptar su marco conservador.

El movimiento Nyéléni se opone a la idea de que los alimentos son principalmente una mercancía o una fuente de ingresos por exportación, y que los países deben competir por una productividad cada vez mayor. Las organizaciones comunitarias y los sindicatos, cada uno a su manera, están cuestionando estas premisas sobre la alimentación y el modo en que es regulada por el sistema político actual.

Nyéléni 2025 reunió a un conjunto notable de activistas comprometidos que realizan una labor extraordinaria en sus comunidades. Se trata de un movimiento hacia el cambio social en el que los sindicatos deben participar y, cuando sea posible, sumarse a las campañas pertinentes.

He empezado con preguntas clave que el movimiento sindical debe responder por su propio bien y por el bien de la comunidad en general, y creo que el proceso Nyéléni también debería reflexionar sobre cuestiones similares:

● ¿Cómo participará el proceso Nyéléni con el movimiento sindical, considerando que compartimos ideas pero trabajamos de manera diferente y en espacios distintos?

● ¿Existen campañas en las que Nyéléni pueda identificar un terreno común con el movimiento sindical?

● ¿Cómo transita el proceso Nyéléni desde ser un grupo comunitario y social a ser un movimiento para el cambio social? Aunque en el foro se habló de un cambio fundamental, esta cuestión no se ha abordado.

● ¿Hay planes, en un futuro próximo, para debatir estas y otras cuestiones relacionadas con la participación sindical?

Nyéléni ha sido un evento increíble y estimulante, que ha supuesto un desafío para mi trabajo personal de campañas y estoy seguro de que también para muchas otras personas.

Voces desde el campo 13

La Justicia Lingüística como práctica en el proceso Nyéléni

Salimos de la sombra: sostener la palabra también es parte de la lucha

Colectivo para la Autogestión de las Tecnologías de la Interpretación (COATI)

El proceso Nyéléni incorporó la Justicia Lingüística como práctica esencial, reconociendo que sostener la palabra también es parte de la lucha. En el encuentro celebrado en Kandy participaron más de 750 personas de todo el mundo y, por primera vez, se logró la interpretación simultánea en 18 lenguas.

Desde COATI se acompañó todo el proceso, aportando tecnología, coordinación y compromiso político. Se convocó a 73 intérpretes voluntaries y a cuatro técniques de la región Asia-Pacífico, contribuyendo también a la autonomía tecnológica regional.

El Grupo de Trabajo (GT) Interpretación conformó un equipo diverso e inclusivo de intérpretes, traductores y técniques representando acentos del Sur y del Norte global, distintas edades, géneros y trayectorias militantes y profesionales. Esta diversidad, más que una decisión, fue una consecuencia natural de la red construida, donde la pluralidad de voces generó un intercambio humano profundo y fortaleció el trabajo colectivo por la Soberanía Alimentaria.

COATI asumió además un reto técnico y logístico inédito, demostrando que la autogestión y las tecnologías libres pueden alcanzar —e incluso superar— lo que los proveedores de servicios del mercado no logran: sostener procesos complejos con cuidado, creatividad y cooperación.

La Justicia Lingüística es un ejercicio de palabra y escucha que construye igualdad. Quienes la hacen posible no son simples prestadores de servicio, sino sujetxs comprometides, parte activa de las luchas.

Por primera vez, la Declaración Final del Foro Global Nyéléni reconoció a intérpretes y traductores como parte de las luchas. Nosotres queremos hacerlo extensible a todos los equipos técnicos y voluntaries como parte fundamental de las luchas colectivas, ya que hicieron posible que la palabra circulara en pos de la participación plena y justa. Nuestro agradecimiento más profundo a todes elles, que pusieron cuerpo y corazón para que la Justicia Lingüística fuera una realidad viva en Nyéléni.

Mas información en el Fanzine producido por COATI (en ingles, francés y español).

Voces desde el campo 14  

Comunicaciones populares en el 3er Foro Global Nyéléni

Rohan Antony, A Growing Culture

Para el 3er Foro Nyéléni celebrado en Kandy, Sri Lanka, las comunicaciones populares no fueron una idea improvisada, sino una táctica vital para dar forma a la voz colectiva y la imaginación política del proceso. Fue una forma de garantizar que las voces de les líderes de base resonaran mucho más allá de las salas donde se pronunciaron, en las luchas cotidianas que se desarrollan en las calles, los campos, las fábricas y las comunidades de todo el mundo.

El Espacio de Comunicaciones Nyéléni reunió a un equipo de quince comunicadores de movimientos y organizaciones aliadas, junto con un grupo dedicado de voluntarios de Sri Lanka. Con micrófonos, cámaras, pinceles y bolígrafos, trabajaron colectivamente y sin descanso para animarel foro con energía, imaginación y alegría, y hacer que el momento fuera accesible para todos en Kandy y mucho más allá.

La Radio Nyéléni llenó las salas de conversaciones, reflexiones y canciones de resistencia procedentes de todos los movimientos. El equipo audiovisual captó momentos poderosos e íntimos que darán forma a la memoria visual de este encuentro durante los próximos años. Un equipo de redacción resumió los debates, las decisiones y las celebraciones del día en un boletín diario multilingüe, garantizando que todes les participantes, y aquelles que seguían el evento desde lejos, pudieran mantenerse informados. Por medio de las redes sociales y la prensa, las actualizaciones y las voces desde el terreno llegaron a miles de personas en todo el mundo. Les artistas transformaron paredes, pasillos y espacios compartidos en lienzos vivos que contenían la verdad emocional del foro, mostrando arte de resistencia de todo el mundo, rincones creativos donde los delegados podían dibujar, pintar y relajarse, y un mural participativo que inmortalizó nuestro momento colectivo en Kandy.

Este esfuerzo colectivo también desveló una verdad más profunda: la comunicación no está separada de la lucha, sino que forma parte de ella. Es donde se disputa la narrativa, se forja la solidaridad y se recupera el poder. La Declaración de Kandy y la Agenda Política Común lo afirmaron al reconocer la comunicación popular feminista de base como un frente estratégico para la transformación sistémica y al recordarnos que la soberanía no solo consiste en controlar lo que cultivamos, sino también en recuperar el poder sobre nuestras historias: historias de quiénes somos, por qué resistimos y el mundo con el que soñamos.


[1] ATI (2023) Trayectorias hacia el cambio de sistema: Transformar un mundo en crisis en post de un futuro justo y sustentable.

[2] Aguiar, D., et al. (2023). Transforming critical agrarian studies: Solidarity, scholar-activism and emancipatory agendas in and from the Global South. The Journal of Peasant Studies, 50(2), 758–786.

Destacados

Nyéléni: Construyendo solidaridad global para la transformación sistémica

Dieciocho años después de la Declaración de Nyéléni sobre la Soberanía Alimentaria, el tercer y ampliado proceso de Nyéléni ha reunido a movimientos sociales, organizaciones y redes globales, para converger en torno a la transformación sistémica. Este proceso plurianual ha unido a miles de grupos de base y aliados para desarrollar una Agenda de Acción Política Común (AAPC) sólida que promueva la soberanía alimentaria, la justicia climática y la justicia social, racial y de género. Ha sido un esfuerzo ingente para construir alianzas y estrategias políticas compartidas entre regiones y territorios. La redacción de la AAPC ha llevado casi dos años, tras múltiples consultas regionales y globales.

Contexto y proceso

En la primera reunión mundial del CIP (Comité Internacional de Planificación sobre la Soberanía Alimentaria) de Roma, en septiembre de 2022, se acordaron las orientaciones estratégicas para continuar construyendo el tercer proceso Nyéléni. Se centró en la convergencia multisectorial y en las alianzas entre los movimientos que luchan contra la apropiación empresarial y reclaman la democracia construida desde abajo, sobre la base de la experiencia del movimiento por la soberanía alimentaria. Durante la segunda reunión mundial de Roma en junio de 2023, se sumaron nuevos aliados ajenos al movimiento por la soberanía alimentaria y se estableció un Comité Directivo Internacional para orientar los procesos mundiales y regionales.

El Grupo de Trabajo sobre Metodología elaboró el primer borrador de la AAPC sobre la base de la primera ronda de consultas celebradas en 2024 en todas las regiones y con todas las organizaciones mundiales. Este proceso participativo y ascendente prosiguió en reuniones consultivas regionales:

  • América Latina y Caribe – Chile (febrero 2024)
  • América del Norte – virtual (marzo 2024)
  • Europa y Asia Central (mayo 2024)
  • Oriente Medio y África del Norte – Turquía (junio 2024)
  • Asia-Pacifico – Sri Lanka (junio 2024)
  • África – Etiopía (julio 2024)

El primer borrador de la AAPC se presentó después en la reunión presencial del Comité Directivo Mundial (CDM) de Nyéléni en Bangalore, India, del 31 de agosto al 6 de septiembre de 2024.

Una segunda ronda de consultas (del 20 de enero al 14 de marzo de 2025) permitió a las regiones y organizaciones mundiales perfeccionar la Agenda Política Común y el Plan de Acción. Para garantizar una amplia participación, se celebraron dos sesiones informativas mundiales del 28 al 29 de enero de 2025. El segundo borrador se presentó en la reunión del CDM en Sri Lanka (del 5 al 9 de mayo de 2025). A su vez, la versión final fue distribuida para su revisión interna a nivel regional y mundial y validada por las asambleas, previas al foro, de Mujeres, Juventud y Diversidades, así como por las asambleas regionales y las reuniones del movimiento mundial. El proceso culminó en el 3er Foro Mundial Nyéléni en Kandy, Sri Lanka del 5 al 15 de septiembre de 2025.

Por qué es importante la AAPC

La Agenda de Acción Política Común se sitúa en el corazón del proceso Nyéléni. Estructurada en cinco secciones, aborda los retos mundiales a través de un enfoque interseccional: 

Sección 1: Quienes somos — Describe los diversos sectores y actores que participan en el proceso.

Sección 2: Por qué actuamos — Analiza las crisis globales interconectadas que tienen su origen en la opresión y la desigualdad sistémica, incluyendo el capitalismo, el imperialismo, el colonialismo, el patriarcado, el racismo, el sistema de castas y la discriminación contra las comunidades marginadas. Denuncia la apropiación empresarial de la gobernanza, el acaparamiento de tierras y de recursos, la explotación con fines de lucro por parte de la agroindustria, el empeoramiento de los efectos del cambio climático, las condiciones laborales precarias y las «falsas soluciones» que promueven los sistemas impulsados por el capital, incluyendo el colonialismo digital y los mercados financieros especulativos.

Sección 3: Qué buscamos lograr y cómo, describe seis áreas temáticas:

  • Democracia y derechos de los pueblos
  • Paz y solidaridad internacional
  • Economía de los pueblos
  • Soberanía alimentaria y agroecología
  • Tierra, agua, territorios y reforma agraria
  • Salud, justicia climática y soberanía energética

Sección 4: Fortalecimiento de nuestros movimientos: define estrategias para la movilización, la construcción de movimientos, la solidaridad, la educación política, el aprendizaje mutuo y la comunicación popular.

Sección 5: El camino a seguir: formula un compromiso colectivo para la transformación sistémica y las conclusiones operativas.

El objetivo de la AACP no solo consiste en presentar propuestas, sino también en unificar las luchas por la soberanía alimentaria y la justicia económica, social, de género, racial y medioambiental dentro de una visión sistémica compartida. Su fuerza reside en su origen participativo: cada sección refleja el análisis, el debate y la revisión colectivos de cientos de organizaciones de todo el mundo.

Una vez finalizada, la AACP se presentará en eventos globales de convergencia (se compartirá en el Foro Social Mundial en agosto de 2026) para fortalecer las alianzas y ampliar la acción colectiva. Ante múltiples crisis interconectadas y sistémicas, el desafío que se nos plantea es superar los esfuerzos fragmentados y configurar un futuro compartido a través de iniciativas emancipadoras que ya se están construyendo en todos los movimientos.

Lea la declaración de Kandy.