Voces desde el campo

Voces desde el campo  1

Desalojos de pastores en Tanzania

Edward Porokwa, Foro de Organizaciones No Gubernamentales Indígenas de Pastores (Foro PINGO por sus siglas en inglés), Tanzania

Los pastores de las comunidades masái padecen desalojos, amenazas y violaciones de sus derechos. A continuación se exponen algunos ejemplos.

En 2022, la creación de la Reserva de Caza de Pololeti supuso la transformación de 1 500 km² de tierras comunales legalmente reconocidas en un espacio de conservación de acceso restringido. El Estado también puso en marcha una estrategia sistemática de «empobrecimiento mediante sanciones» para despojar a la comunidad de su único capital: el ganado. Los pastores tuvieron que pagar para recuperar el ganado en subastas tras la incautación de los animales por pastar en áreas protegidas. Una situación similar se produjo en torno a la Reserva Forestal de Losimingori, donde se restringió el acceso de los pastores a las zonas de pastoreo y a los recursos forestales.

En los alrededores del Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro se produjo otra grave vulneración, en la que más de 20 000 residentes perdieron sus hogares, depósitos de recogida de agua de lluvia y escuelas, y se vieron obligados a aceptar una «indemnización» ínfima. Actualmente hay lugares sagrados, como Endonyo Olmorwak, y servicios sociales tras las vallas del aeropuerto.

Esta situación continúa. Un mínimo de 15 nuevas zonas han sido propuestas como reservas de caza, lo que limita el acceso a las zonas de pastoreo y asentamiento. Además, según un estudio del Foro PINGO, el proyecto del oleoducto de crudo de África Oriental careció de procesos completos de consulta y de compensación y ya ha tenido repercusiones negativas. Las aldeas masái también están en el punto de mira de proyectos de créditos de carbono del suelo, que restringen el uso de la tierra para el pastoreo y la movilidad. En 2025, las organizaciones de la sociedad civil indígena pidieron una moratoria de estos proyectos, pero los promotores continuaron presionando a las comunidades y a los líderes de distrito para que firmaran acuerdos.

Estas prácticas de aplicación actuales y futuras no hacen sino aumentar la vulnerabilidad, la dependencia y la inseguridad a largo plazo de las comunidades pastorales.

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Código Pastoral en Chad

Hindou Oumarou Ibrahim, Association des Femmes Peules et Peuples Autochtones du Chad (Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad) – AFPAT, Chad – WAMIP África Central

Chad está entre los países que han adoptado un Código Pastoral. El Código se aprobó en 2015, pero muchos miembros de la sociedad no lo consideraban adecuado, por lo que fue rechazado. Actualmente, el código se está debatiendo de nuevo, pero el ministerio de ganadería del país tiene una visión diferente con respecto a los pastores, los pueblos nómadas y el pastoreo.

A pesar de ello, en Chad hay buenas prácticas en materia de pastoreo. Es el único país de África que cuenta con una educación especial para los niños nómadas. Este sistema educativo se basó en un estudio realizado en 2010 gracias a la colaboración entre expertos de las comunidades pastorales, el ministerio de educación y el ministerio de ganadería.

Chad también posee un sistema de atención sanitaria específico para los pastores y pastoras, que incluye la atención tanto al ganado como a las personas. Ambos aspectos se combinan en el sistema sanitario para garantizar que se tengan en cuenta las necesidades de las comunidades.

La AFPAT ha puesto en marcha otra iniciativa importante. Combinando los conocimientos de los pueblos indígenas de las comunidades nómadas y seminómadas con los conocimientos científicos, hemos creado mapas participativos que ayudan a delimitar y establecer los derechos sobre la tierra, así como a gestionar y compartir los recursos naturales. Más de 600 líderes comunitarios participaron en esta iniciativa y logramos proteger más de 500 000 hectáreas, incluyendo aldeas, medios de vida nómadas y otras zonas como las islas que rodean el lago Chad. La cartografía participativa también nos sirvió para reconocer y garantizar derechos sobre la tierra a las mujeres, desarrollar actividades generadoras de ingresos y reducir los conflictos entre agricultores y pastores.

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Tierra y minería: nuevas luchas de los pastores y pastoras de Mongolia

Ariell Ahearn, Steps without Borders (Estepas sin fronteras), Mongolia

Para miles de familias de Mongolia, el pastoreo nómada es una estrategia de subsistencia fundamental. Sin embargo, el desarrollo de la minería en muchas partes del país está teniendo graves repercusiones negativas para los pastores y pastoras.

En la provincia de Dundgovi, una pastora nos contó su historia. Nació y creció en un lugar llamado Gurvanbulgiin Khets, a unos 50-60 kilómetros de donde vive actualmente con su familia. Aprendió todo de su madre, luego se casó con un vecino y formó su propio hogar. En su comunidad, el sustento dependía del ganado: «Para vivir bien debemos confiar en las bendiciones del ganado y de la tierra. Si un pastor trabaja duro, la vida brilla más, y el ganado ofrece más beneficios a cambio. La vida de una persona resplandece sobre los demás cuando trabaja y contribuye a la comunidad». Ella enseñó a sus hijos y nietos de la misma manera, y nos dijo que ellos quieren volver y hacerse cargo del sustento familiar, «pero las empresas mineras nos están rodeando y cercando los pastos».

Desde que llegaron las empresas mineras, ha notado que el agua potable escasea, el clima se ha vuelto más seco y la tierra ha sido removida. El ganado sufre cuando se ve obligado a abandonar sus zonas de pastoreo: «Corren lágrimas por sus ojos y huyen. Cuando regresan al que fue su pastizal, se revuelcan; incluso el ganado echa de menos su tierra natal». Los pastores también sufren amenazas, acoso en Internet e intimidación si se atreven a alzar la voz contra la industria minera.

Su modo de vida tradicional está desapareciendo: los animales ya no pueden pastar libremente y han aumentado las enfermedades —principalmente problemas pulmonares—. «Realmente no sabemos qué tipo de daño a largo plazo puede causar a las generaciones futuras o a la descendencia de los animales», nos dijo con tristeza. Ella también tuvo que migrar con su ganado, desplazándose más de mil kilómetros de provincia en provincia hasta que encontraron un lugar donde quedarse.

La cultura nómada también se ha visto afectada, pero las familias luchan por mantenerla viva: «Aunque esté lejos, seguimos intentando volver y celebrar los rituales. Si es una montaña sagrada, intentamos visitarla y rendirle homenaje, y luego nos marchamos de nuevo. Para los pastores mongoles, preservar este estilo de vida nómada es vital. Dudo que la agricultura al estilo occidental vaya a funcionar en Mongolia».

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Iniciativas de gestión de conflictos en Camerún

Ali Ali Shatou, pastores mbororo (Camerún), Asociación para el Desarrollo Social y Cultural de los Mbororo (MBOSCUDA), WAMIP África Central

Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y otros socios han desarrollado diversas iniciativas para abordar los conflictos agropastorales y fortalecer la gobernanza pastoral.

La Asociación para el Desarrollo Social y Cultural de los Mbororo (MBOSCUDA) estableció plataformas de diálogo comunitario para facilitar la comunicación entre agricultores, pastores, líderes tradicionales y autoridades locales. Estas plataformas han reducido las tensiones, han promovido la coexistencia pacífica y han resuelto conflictos sobre el uso de la tierra.

Otra iniciativa importante es la «Transhumancia Pacífica y Desarrollo de la Economía Pastoral en la Región del Lago Chad», que abarca varios países de la región, incluido Camerún. Esta iniciativa persigue fortalecer los mecanismos de diálogo comunitario y mejorar la cooperación para la movilidad pastoral transfronteriza.

Un marco normativo de gran importancia es la Declaración de N’Djamena sobre la trashumancia de 2019, firmada por los gobiernos de África Central y Occidental. La declaración insta a proteger las rutas de trashumancia, promover una gestión sostenible, mejorar la coordinación entre las autoridades de seguridad y medioambientales, y reforzar los mecanismos de prevención de conflictos entre pastores y agricultores.

Sin embargo, la participación de las mujeres sigue siendo limitada en los debates y los procesos de toma de decisiones. Incluso cuando las mujeres están presentes, las normas culturales y las dinámicas de poder de género a menudo les impiden contribuir al diálogo. Así pues, otras intervenciones buscan fortalecer los medios de vida de los pastores y pastoras y reducir la vulnerabilidad económica, especialmente entre las mujeres. MBOSCUDA apoya a las mujeres en la integración de la producción de pequeños rumiantes con prácticas agrícolas agroecológicas, incluyendo cultivos y huertos domésticos. Otros proyectos promueven la creación de valor añadido, el desarrollo del espíritu empresarial y la educación financiera.

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Encuentro de mujeres pastoras de Asia – MERA+15

Megha Sheth, Alianza Pastoral del Sur de Asia (India) y WAMIP Sur de Asia

En diciembre del año pasado, más de 350 pastoras de nueve países asiáticos se reunieron en Gujarat, India, en el evento «Rising Recognition», que conmemoraba los 15 años de la Declaración MERA, que surgió como resultado de la primera reunión mundial de mujeres pastoras celebrada en 2010.

Este encuentro regional fue una celebración de las mujeres pastoras como líderes económicas, guardianas de la biodiversidad y depositarias del conocimiento. Durante nuestra reunión de tres días, revisamos la Declaración MERA mediante profundos debates regionales y subregionales. La participación, la solidaridad y el apoyo nos permiten recuperar colectivamente el espacio, la memoria y la voz, especialmente ahora que coinciden el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (AIPP) y el Año Internacional de la Agricultora (IYWF por sus siglas en inglés). Surgieron cinco temas: 1) el reconocimiento, la dignidad y la protección de las pastoras; 2) la defensa de la movilidad, las tierras de pastoreo y la seguridad; 3) el reconocimiento del papel de las mujeres como guardianas del medio ambiente; 4) el acceso a la justicia social y económica; 5) el fortalecimiento de nuestra gobernanza, representación y liderazgo.

Tras el evento, regresamos a nuestras comunidades y continuamos estos diálogos, compartiendo, perfeccionando y fortaleciendo nuestras perspectivas. Finalmente, adoptamos la Declaración de las Pastoras de Asia: MERA+15, que reafirma que nuestra experiencia debe determinar la gobernanza de la tierra, el clima y el medio ambiente a todos los niveles.

Nuestra esperanza es seguir caminando juntas hacia el AIPP2026 y más allá, asegurándonos de que nuestras voces sean escuchadas y valoradas. Reivindicamos derechos sobre nuestras vidas, nuestro sustento y nuestro territorio, porque esa es nuestra forma de vida.

Créditos: Grupo de Acción Rural Maldhari (MARAG), Alianza Pastoral del Sur de Asia y WAMIP

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Científicos en apoyo del pastoreo

Carlos Bolomey, Departamento de Historia y Geografía, Universidad de Tarapacá, Chile / Colectivo de Académicos-Activistas Agrarios del Sur (CASAS por sus siglas en inglés)

El pastoreo merece que la ciencia se comprometa con las luchas de los pastores y pastoras. En los lugares donde se pastorea, los científicos que analizan estas realidades deben tratar de identificar las brechas que limitan a estas comunidades y les impiden desarrollar su potencial. Al mismo tiempo, los/las científicos que participan en la formación de profesionales y en la docencia cursos de grado y posgrado relacionados con el desarrollo rural y la ciencia veterinaria, deben utilizar su influencia en sus instituciones para abogar por la inclusión de las cosmovisiones de los pastores y pastoras. Por ejemplo, esto puede hacerse a través de enfoques etno-veterinarios, la sociología rural o cualquier disciplina que dote a los/las profesionales de la empatía y la sensibilidad necesarias para trabajar en estos entornos. De este modo, serán menos propensos a reproducir prácticas asociadas a la revolución ganadera[1], que tienen poco sentido en contextos pastorales.

Los científicos/as que trabajan con comunidades pastorales deben reconocer y valorar su patrimonio, y a la vez dar la voz de alarma cada vez que la producción ganadera intensiva coopta e instrumentaliza los conocimientos y prácticas pastorales. Esto es especialmente pertinente cuando las empresas ganaderas industriales utilizan etiquetas como «cría en libertad» o «alimentado con pasto» para publicitar métodos de producción que siguen siendo perjudiciales para el medio ambiente y la sociedad.

Teniendo en cuenta que las instituciones suelen comprender mal a estas comunidades, la planificación puede pasarlas por alto, dejando a los territorios pastorales vulnerables frente al acaparamiento de tierras para parques con fines de conservación, minería o proyectos de energía renovable. En este sentido, los/las científicos/as que establecen alianzas con las comunidades pastorales deben abordar directamente estas amenazas y adoptar enfoques basados en los derechos, difundiendo instrumentos como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDROP por sus siglas en inglés), el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o las leyes nacionales de protección de los medios de vida pastorales.

El trabajo científico en los territorios pastorales debe mantenerse en sintonía con las necesidades, preocupaciones y reivindicaciones expresadas por los propios pastores. La ciencia tiene la capacidad de informar el debate público y crear conciencia sobre cuestiones controvertidas que, a primera vista, pueden parecer iniciativas medioambientales o de desarrollo. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, la protección legal de la fauna depredadora salvaje sin tener en cuenta los medios de vida de los pastores y pastoras, la creación de parques con fines de conservación que restringen el uso consuetudinario de la tierra o los esfuerzos de sedentarización. En otras palabras, no debe fomentarse la ciencia extractivista que solo busca publicar resultados académicos sin poner en primer plano las preocupaciones de los pastores y pastoras. La investigación-acción participativa se perfila como una forma viable de abordar esta preocupación, ya que busca fomentar el empoderamiento de los actores locales y producir conocimiento socialmente significativo. Mientras tanto, la ciencia debe seguir reflexionando sobre sus propias prácticas. Esto podría incluir un acercamiento a las comunidades pastorales a través de marcos transdisciplinares que valoren la «experiencia científica» y el conocimiento local de los pastores y pastoras en igualdad de condiciones.


[1] La «revolución ganadera» describe tanto el rápido aumento de la demanda de alimentos de origen animal en el Sur Global como la transición de los sistemas de producción ganadera desde modelos de pequeñas explotaciones y de uso múltiple hacia una producción industrial especializada, intensiva y geográficamente concentrada.

Cuadros

Cuadro 1

Una nueva narrativa para el pastoreo

Las políticas y los debates actuales en relación con el pastoreo están plagados de mitos e ideas equivocadas. Estas se refieren tanto a los debates sobre la gestión medioambiental en África como a la reforma de la Política Agrícola Común europea en el Reino Unido y, de manera más general, en toda Europa. Una nueva narrativa nos ayudaría a comprender mejor quiénes son los pastores y pastoras, dónde y cómo viven, y cuáles son sus necesidades.

El programa PASTRES (Pastoreo, Incertidumbre y Resiliencia) ha trabajado para crear una nueva narrativa sobre el pastoreo, identificando los principios fundamentales en los que se basa su éxito. Esta narrativa resalta la importancia de la movilidad flexible en la adaptación ante la variabilidad y los cambios medioambientales. Además, los sistemas ganaderos extensivos y móviles no tienen por qué ser perjudiciales para el medio ambiente y constituyen una fuente esencial de proteínas y nutrientes. Los pastores están muy comprometidos con los mercados locales, arraigados y en red. Sus sistemas locales de alerta temprana y prevención de desastres son extremadamente fiables, pero necesitan apoyo. Por último, el pastoreo no acrecienta los conflictos, más bien es el abandono prolongado de las zonas de pastoreo el que los genera.

Por lo tanto, podemos definir el pastoreo como moderno, móvil y productivo, y como un «activo para el mundo»; los pastores pueden definirse como «profesionales de la fiabilidad» que forman parte de una «infraestructura crítica» mundial de sistemas pastorales.

Para más información, consulte el programa PASTRES. Este artículo está basado en este contenido.

Cuadro 2

Pastores y cambio climático

El ganado es una fuente importante de gases de efecto invernadero y, por consiguiente, de cambio climático. Sin embargo, no todos los sistemas ganaderos son iguales. La investigación de PASTRES distingue entre sistemas industriales y sistemas móviles extensivos, como el pastoreo. Si no se hace esta distinción, se acusa injustamente a los pastores y pastoras de la destrucción del medio ambiente, lo que distorsiona el debate político y da lugar a injusticias.

El pastoreo puede ser un sistema de bajo impacto e incluso contribuir a la captura de carbono. Los pastores y pastoras generan productos animales de bajo impacto medioambiental para millones de personas, utilizando pastizales extensivos que no pueden destinarse a otra producción alimentaria sin una inversión importante.

La variabilidad es un factor clave para el sustento de los pastores y pastoras, con el que conviven y del que viven; no obstante, el cambio climático les afecta. Demasiado a menudo los programas de resiliencia afirman que los pastores deberían buscar medios de vida alternativos, «diversificados». Sin embargo, esos programas implican normalmente intervenciones externas, modelización y seguimiento de riesgos, y sistemas de alerta temprana que rara vez funcionan. La información generada no se utiliza, no son sistemas de confianza, están mal orientados y las intervenciones propuestas no refuerzan las habilidades propias de los pastores y pastoras para responder a las crisis y las tensiones.

Con todo, en el contexto del cambio climático hacen falta inversiones importantes para apoyar a los pastores. El enfoque que debería aplicarse es de resiliencia procesual, que incorpore los medios de vida flexibles y móviles y que esté alineado con las estrategias de fortalecimiento de la resiliencia de los propios pastores. Este enfoque requiere aprovechar las redes, las relaciones y el tejido social en los que se basa el pastoreo, así como tener en cuenta las prácticas de los profesionales locales de la fiabilidad. De esta manera, la resiliencia surge de la reconfiguración continua de las relaciones, tanto humanas como no humanas, y entre las personas, el trabajo, los pastizales, las manadas y los rebaños.

Para más información ver el proyecto PASTRES. Este artículo se basa en este contenido.

Destacados

La vía hacia los derechos de los pastores y las pastoras

En el contexto de crisis mundiales múltiples, el pastoreo se está viendo afectado por las tensiones derivadas de los cambios medioambientales, del acaparamiento de tierras y de los sistemas agroalimentarios. La promoción, salvaguarda e incidencia para la protección de derechos es una condición necesaria (aunque no suficiente) para garantizar la sostenibilidad de las familias pastoras en todo el mundo. Con este fin, durante las últimas décadas, las organizaciones de personas pastoras y sus aliados han dado una mayor visibilidad al pastoreo en diversos foros mundiales.

En la larga lucha por los derechos de los pastores y pastoras surgieron dos instrumentos internacionales para la protección de la población rural, incluidos los pastores y pastoras. El primero es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI), adoptada en 2007. Se trata de un instrumento jurídico clave para proteger los elementos fundamentales de la gobernanza del pastoreo, entre ellos el territorio, la identidad colectiva y las instituciones consuetudinarias, el liderazgo y la legislación, en la medida en que los pastores y pastoras se consideren a sí mismos/as como pueblos indígenas. La DNUDPI también incluye «el derecho a las garantías procesales», que establece procedimientos especiales de participación y consulta ante la ejecución de proyectos a gran escala que puedan afectar a las tierras y territorios de los pueblos indígenas. El objetivo es garantizar la autodeterminación en el ámbito de los programas de desarrollo.

El segundo instrumento es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP por sus siglas en inglés), que fue adoptada en 2018. La UNDROP es actualmente el único instrumento de derecho internacional que cubre de modo explícito casi todas las definiciones de pastoreo. Exhorta a los Estados a que respeten, protejan y hagan efectivos los derechos y el ejercicio de estos derechos, sin ningún tipo de discriminación, y adopten todas las medidas necesarias para garantizar que los actores no estatales respeten estos derechos. La declaración también garantiza el derecho de los pastores y pastoras móviles a la tierra, los territorios y otros recursos naturales, así como a su gestión. Para la UNDROP, la integridad medioambiental no es solo una condición general, sino un prerrequisito fundamental para el ejercicio de todos los demás derechos. Los Estados deberán adoptar las medidas adecuadas para la promoción y protección del conocimiento, las innovaciones y las prácticas tradicionales que sean pertinentes para la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales. Además, la UNDROP reconoce los sistemas de tenencia consuetudinarios y protege a los pastores y pastoras frente al desplazamiento y el desalojo arbitrarios, garantizando su derecho a las tierras de pastoreo y a las rutas de migración tradicionales. En cuanto a las rutas de migración, la UNDROP establece la libertad de circulación, así como la obligación del Estado de facilitar la movilidad y abordar las cuestiones de tenencia transfronteriza. Otra cuestión importante que trata es el derecho a la alimentación y a la soberanía alimentaria, incluyendo la participación en los procesos de toma de decisiones pertinentes sobre políticas alimentarias. Por último, este instrumento incluye el derecho a acceder a la educación, la participación, la asociación, la información y la justicia, especialmente para las mujeres.

La UNDROP es una herramienta jurídica y política que los pastores y pastoras móviles pueden utilizar para reforzar su protección y visibilidad. Reconocer estos derechos también es importante para diseñar estrategias concretas de incidencia con el fin de lograr una aplicación efectiva.

El Foro Nyéléni celebrado en Kandy, Sri Lanka, en 2025, ha sido otro hito reciente en el reconocimiento de los pastores y pastoras. Aunque desde 2007 el discurso sobre la soberanía alimentaria ha incluido a los pastores y pastoras en alianzas, junto con otros grupos, como campesinos, agricultores familiares y pescadores, no se han comprometido plenamente con ellos. El año pasado, más de 700 participantes de todo el mundo se reunieron en Kandy para elaborar una Agenda Común de Acción Política (ACAP). Como consecuencia de las consultas y los esfuerzos de presión de la Alianza Mundial de Pueblos Indígenas y Pastores Móviles (WAMIP), las perspectivas de los pastores fueron incorporadas a las secciones 3 y 4 de la ACAP, así como a la Declaración Final. La Declaración de Kandy orienta las luchas por la soberanía alimentaria, la salud, una economía social y solidaria, la justicia climática y de género, y los derechos de los pueblos. Reconoce a los pastores y pastoras como guardianes y defensores de los bienes comunes, la flora y la fauna silvestres, y aboga por el fortalecimiento de sus derechos y movimientos a nivel mundial para hacer frente a la impunidad y el poder de las empresas transnacionales y otros actores explotadores.

El Foro Nyéléni proporcionó un espacio de colaboración en el que desarrollar elementos clave del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (AIPP) en 2026, incluyendo el Plan de Acción Global, actividades a escala regional y mundial y estrategias y mensajes de comunicación. El objetivo de la celebración del AIPP es sensibilizar al público sobre el valor social de los pastizales y los pastores y pastoras, promover el conocimiento y la innovación de los pastores y pastoras y fomentar la formación de coaliciones. El AIPP también persigue promover políticas y legislación en apoyo del uso sostenible de los pastizales y los medios de vida de los pastores y pastoras. Con este fin, a lo largo del año se han celebrado reuniones regionales y específicas (por ejemplo, de mujeres y jóvenes) con el fin de elaborar propuestas y líneas de acción futuras.

Tras la conclusión de estos procesos regionales, en agosto tendrá lugar en Mongolia el Encuentro y Conferencia Mundial de Pastores, que reunirá a unos 300 delegados de organizaciones de pastores y pastoras de 102 países. Durante el Encuentro Mundial de Pastores y Pastoras se validarán los resultados regionales y se elevarán al plano de política mundial. El acto también va a generar la «Declaración de apoyo a la acción conjunta» por parte de organizaciones de la sociedad civil, científicos y gobiernos. Esta declaración incluirá compromisos en materia de políticas, investigación, financiación, desarrollo de capacidades y asistencia a escala nacional y regional. Los documentos finales se presentarán en la 17.ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP 17 de la CNULD), junto con otros actos organizados para promover el diálogo con las partes y los socios y para movilizar compromisos para acciones de seguimiento.

Los avances en el reconocimiento y la promoción de los derechos de los pastores y pastoras han sido graduales y sostenidos a lo largo del tiempo, y es necesario impulsar continuamente nuevos avances.

Boletín núm. 64 – Éditorial

El pastoreo en la encrucijada: entre luchas y reconocimiento

Los ecosistemas pastorales se encuentran en zonas cuyas condiciones agroecológicas son las más extremas del planeta. En ellas, desde tiempos inmemoriales, las comunidades pastorales han adaptado la cría de ganado a los ciclos de la naturaleza, produciendo alimentos, custodiando la biodiversidad y manteniendo la vida donde solo ellos pueden hacerlo.

Hoy en día, el cambio climático y la agudización de las crisis medioambientales están dificultando cada vez más la vida y la producción en estos territorios. Al mismo tiempo, las comunidades pastorales se enfrentan a una violencia, expropiación y desplazamiento cada vez mayores, impulsados por el acaparamiento de tierras, los proyectos extractivistas, la expansión de las infraestructuras, la agricultura industrial e incluso los planes de conservación impuestos sin consentimiento libre, previo e informado.

Ante esto, las organizaciones de personas pastoras de todo el mundo están forjando alianzas potentes, reclamando el control colectivo sobre las tierras y los bienes comunes, desarrollando estrategias innovadoras y estableciendo colaboraciones científicas que se centran en los conocimientos locales y ancestrales—en lugar de borrarlos. Conjuntamente, las comunidades y sus aliados están reuniendo pruebas para hacer frente a las empresas que saquean los recursos comunitarios y exigir políticas vinculantes y derechos para la protección de los pueblos y los territorios pastores.

En este contexto, la declaración de 2026 como Año Internacional de los Pastizales y los Pastores supone un importante reconocimiento del papel crucial que desempeñan los ecosistemas y las comunidades pastorales en el mantenimiento de la vida en el planeta. Este año suponer más que el mero reconocimiento. Debe convertirse en un punto de inflexión político: el momento de hacer frente a las injusticias actuales, hacer realidad derechos negados durante mucho tiempo y amplificar las luchas, el conocimiento y el poder transformador que surgen de las comunidades pastorales de todo el mundo.

Alianza Mundial de Pueblos Indígenas Móviles y Pastores (WAMIP por sus siglas en inglés)