Boletín núm. 37 – Editorial

La digitalización del sistema alimentario

Ilustración: Marc Rosenthal – www.marc-rosenthal.com

Actualmente, hay mas de 820 millones de personas que padecen hambre, mientras que el sobrepeso y la obesidad siguen aumentando en todo el mundo. La destrucción de los ecosistemas está degradando la biodiversidad alimentaria y agrícola a un ritmo alarmante. El cambio climático se está acelerando: las temperaturas de este mes de julio han sido las más altas registradas hasta la fecha; los glaciares se derriten a una velocidad muy superior a lo previsto; y millones de jóvenes están demandando que se actúe con urgencia para afrontar la crisis climática.

No obstante, hay pocas iniciativas por parte de los gobiernos para cambiar un sistema agrícola y alimentario industrial impulsado por los combustibles fósiles. En su defecto, los responsables de las empresas, gobiernos e instituciones internacionales están proponiendo una «fórmula mágica» para combatir el hambre, la desnutrición y el cambio climático: la digitalización, que hace referencia a la adopción de las tecnologías de información-comunicación (TIC) y de la inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana y en todas las actividades de la sociedad.

Las tecnologías digitales pueden ser tanto beneficiosas como dañinas, dependiendo del contexto. Los pequeños productores tienen sus propias tecnologías, innovaciones y saberes [Ver Boletín núm. 36 – Agroecología : innovación real desde y para los pueblos]. Pero también las empresas, que persiguen el monopolio del control de la tecnología. Asimismo, la digitalización tiene lugar en una era de desigualdades, autoritarismo y opresión crecientes.

Esta Hoja Informativa presenta una síntesis de la digitalización de la alimentación, así como ejemplos de cómo utilizan la digitalización las comunidades de distintas partes del mundo y de cómo les afecta. Esperamos que estos artículos ayudarán a los movimientos sociales a entablar un debate colectivo sobre las tecnologías digitales, especialmente sobre el modo de beneficiarse de ellas y de impedir que sean perjudiciales.

FIAN International y Focus on the Global South

Boletín núm. 36 – Editorial

Agroecología: innovación real desde y para los pueblos

Ilustración: Instituto Agroecológico Latinoamericano “Tierra del maíz”.

No podemos seguir ignorando la crisis del sistema alimentario industrial. Durante más de una década, un estudio tras otro ha validado los descubrimientos del movimiento por la Soberanía Alimentaria de 2007, a saber, que el sistema alimentario de las agro-empresas está destruyendo la vida. En la actualidad, los gobiernos buscan ansiosamente «innovaciones» a la agricultura para solventar esto. Esperan ser salvados por una nueva Revolución Verde – innovaciones de la ciencia y la tecnología que permitan aumentar la producción sin agotar los recursos o contaminar el planeta. Obviamente este tipo de innovación garantizará que los recursos económicos, genéticos y naturales se mantengan entre las manos del agro-negocio. También mantiene el discurso anclado en el status quo sin reconocer que no es la falta de producción de alimentos la que produce el hambre, sino que es la pobreza, la falta de democracia, la exclusión de los grupos vulnerables, la desigualdad o los obstáculos físicos (por ej. En situaciones de conflicto o de poblaciones desplazadas) para el acceso a los alimentos, a los recursos naturales y a la infraestructura.

Por otra parte la Agroecología en el marco de la Soberanía Alimentaria está siendo reconocida de modo generalizado, y se promueve cada vez más como un enfoque para transformar la agricultura y los sistemas alimentarios y superar los retos que se nos plantean. El movimiento por la Soberanía Alimentaria está sacando a la luz cómo el discurso sobre la innovación es realmente un modo de despolitizar el debate sobre las características que debería tener eI nuevo sistema alimentario – al no establecer criterios sobre los resultados que debe proporcionar la innovación. Es así como se sitúa a la agro-ecología en pie de igualdad junto a los OGM, las nuevas tecnologías de mejora genética, ‘la agricultura climáticamente inteligente’ y intensificación sostenible’. Estos modelos confiscan determinadas prácticas agroecológicas y las combinan con semillas patentadas, plantas y animales transgénicos, monocultivo para el comercio internacional y, lo que es más importante, la misma visión de la acumulación privada de los frutos del planeta de todos y de los trabajadores. En esta edición, analizamos los elementos de la Agroecología tal como se define por parte de los pequeños productores de alimentos que asumen como única innovación la transformación de nuestros alimentos y de la agricultura.

Amigos de la Tierra Internacional
[Esta edición se ha completado con la colaboración del CIP y LVC]

Boletín núm. 35 – Editorial

Soberanía alimentaria y la interfaz entre el campo y la ciudad

Illustración: Lucy Everitt for the Australian City Farms and Community Gardens Network – communitygarden.org.au

La interfaz entre el campo y la ciudad es un espacio social complejo en el que la política y la cultura están en plena evolución. También puede ser un lugar físico, en el cual entra en conflicto la prosperidad de pueblos, ciudades, suburbios periurbanos, y zonas rurales suburbanizadas. Considerada de modo general, se define como un territorio amplio con potencial para el crecimiento de la soberanía alimentaria.

Este número del boletín Nyéleni aborda los retos y oportunidades que plantea la construcción de la soberanía alimentaria en las zonas periurbanas, y los modos en que los/las productores y consumidores de las comunidades urbanas y rurales forman alianzas para transformar el sistema alimentario.

Hay muchos casos emblemáticos de soberanía alimentaria en la interfaz entre el campo y la ciudad; entre ellos están las explotaciones periurbanas de La Habana, Cuba; las experiencias de aprovisionamiento institucional de Belo Horizonte, Brasil; y la multitud de mercados de agricultores, agricultura sostenida por la comunidad y cooperativas por todo el mundo. Todos ellos se producen en el ámbito del movimiento fluido de personas, políticas, mercancías e ideas vinculado a los procesos mundiales de descampesinización y recampesinización.

Los/las colaboradores de este número del boletín Nyéleni pretenden abrir un diálogo sobre esta interfaz, por medio de las preguntas:

¿Qué está ocurriendo con las relaciones entre lo rural y lo urbano? ¿Cómo están construyendo o pueden construir soberanía alimentaria?
¿Cuáles son los puentes (políticos, económicos, sociales y culturales) que vinculan a la ciudad con el campo?
¿Cuales son los actores principales que están construyendo esas relaciones?
¿Cuáles son los obstáculos y oportunidades para la construcción de la soberanía alimentaria urbano-rural?
¿Cuáles son las metas y objetivos de la soberanía alimentaria en la interfaz entre lo urbano y lo rural?

Eric Holt-Gimenez, Food First

Boletín núm. 34 – Editorial

Soberanía alimentaria y la migración

Ilustración: Banksy NY

Esta edición está dedicada al tema de la migración y sus consecuencias para nuestra lucha por la soberanía alimentaria. La llamada crisis migratoria ha tomado un giro altamente trágico con la nueva política anti-migrantes de Trump y la inhumana separación de familias y la detención de niños y niñas migrantes en campos de concentración, mientras continúan las muertes en el Mediterráneo de refugiados que tratan de entrar a Europa.

Las Naciones Unidas ha dicho que casi 300.000 personas han tenido que dejar su patria y tratar de entrar a países que los rechazan y criminalizan. Son pueblos sin un país. Muchas personas escapan debido a la violencia de las guerras de ocupación, otras lo hacen a causa de los desastres de la crisis climática y muchas otras por las inequidades de este voraz y salvaje sistema capitalista.
Mientras que una buena parte de la sociedad se conmueve por el drama de la migración, especialmente cuando se ven imágenes de niños y niñas ahogados en el Mar Egeo, o niños presos en campos de concentración en Texas, parece que nadie sabe qué hacer para encontrar una solución a la migración.

Por nuestra parte, el Colectivo sobre Migraciones de La Vía Campesina propone comprender la migración como un acto de resistencia de los desposeídos. Cuando los seres humanos dejan sus familias, sus comunidades y sus tierras, están desafiando el sistema que los ha condenado a desaparecer como campesinos y campesinas, como pueblos indígenas, como mujeres, como personas de color, como juventud, como otra cultura, como comunidad y como pueblo. Así la migración es un acto de resistencia.

Al comprender la migración de esta manera, nosotros reconocemos en la lucha de La Vía Campesina el rol principal de los migrantes y su potencial como actores de cambio. Esperamos que los testimonios, artículos y posiciones que se encuentran en esta edición de Nyéléni ayuden a todos nosotros y nosotras a entender la centralidad de la migración en nuestras luchas para lograr la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Colectivo sobre Migraciones de La Vía Campesina

Boletín núm. 33 – Editorial

Niños, niñas y soberanía alimentaria

Somos conscientes de que el logro de un mundo donde la soberanía alimentaria de los pueblos sea realidad exige discusiones cruciales sobre los sistemas alimentarios, así como el acceso y control sobre los recursos naturales. También es necesario llevar a cabo debates políticos y legislativos sobre lucha y movilización social, temas de género, manejo de semillas, entre otros.

Dentro de esta diversidad de retos existe un elemento esencial que está tomando cada vez más importancia: el papel de los/as niños/as. El futuro de la lucha para alcanzar la soberanía alimentaria y cumplir el derecho a la alimentación dependerá de cómo los/as niños/as perciben los retos de cómo, por quién y para quién se produce nuestra comida. En lugar de considerar a las nuevas generaciones como un mero nicho de mercado, como las grandes empresas agroalimentarias lo han ido haciendo, se debe evidenciar el papel fundamental que cumplen para transformar nuestro sistema alimentario. Los ejemplos presentados en esta edición ilustran como está sucediendo en el mundo.

Muchos niños y niñas compartieron dibujos y testimonios con nosotros, deseando comunicarnos directamente sus percepciones y experiencias. Todos estos dibujos, imágenes y testimonios de niño/as de Ecuador, de las Filipinas, Colombia y España nos ofrece inspiración y esperanza para la lucha de los pueblos por el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria.

FIAN International

Boletín núm. 32 – Editorial

Ilustración Alex Nabaum – alexnabaum.com

Poema sobre justicia climática

Oh! Oh! La Naturaleza llora, la Humanidad perece!
¿Por qué? Las estaciones hanvariado
¡Se han vuelto imprevisibles e inciertas!
¡Son más cálidas, más secas y más breves!
Los vientos y las tormentas son más rigurosos y destructivos
La madre Tierra llora, la tierra es estéril.
Las mujeres, los hombres y los niños, las plantas y los animales perecen!

¿Qué ha hecho la agricultura industrial capitalista?
En todas partes la Madre Tierra se derrumba
Y las semillas OGM tóxicas y nocivas hinchan el vientre de la tierra.
Máquinas pesadas pisotean el vientre de la tierra
sus columnas de humo negro contaminan el aire,
Han concebido y dado a luz a un niño, el cambio climático!

Oh! ¿Qué es todo esto?
Los nichos ecológicos se retraen
La biodiversidad desaparece a marchas forzadas
En todas partes crece la incertidumbre
Aumentando los riesgos que sufrimos los productores de alimentos
El conocimiento de la agricultura traditional se erosiona deprisa
¿Qué y quién nos salvará?

El cambio climático no conoce la paz,
¡Solo tiene hambre de destrucción!
¡La codicia lo alimenta!
¡Sus frutos son los fenómenos climáticos extremos, extremos, extremos!
¡Desaastres medioambientales y humanitarios!
¡Inundaciones, sequias, corrimientos de tierras, enfermedades!
La humanidad grita: ¡No hay nada para comer!
La naturalezagrita: ¡Inhabitable! ¡Inhabitable!

¿Existe un remedio?
Sí, pero solo nos hablan de soluciones falsas!
Mercados libres, REDD, agricultura climáticamente inteligente,
Economía verde, agrocarburantes, mercados de carbono, acaparamiento
de tierras, más agricultura industrial,
Uso masivo de herbicidas, fertilizantes inorgánicos y más OGM!

¡Dios mío! Todo para hacer crecer el cambio climático! ¿Para qué?
¡Beneficios! ¡Beneficios! ¡Más beneficios! ¡Grita el capitalismo, padre de la criatura!

Pero la esperanza se vislumbra en el horizonte
¡la soberanía alimentaria, nuestra esperanza!
Llega para restablecer la justicia social para la humanidad,
La sostenibilidad ecológica para la naturaleza
La biodiversidad y la diversidad cultural para todos los pueblos de la Madre Tierra!
Levantaos pueblos, mujeres y hombres, los sin tierra, los campesinos,
los agricultores indígenas, los habitantes de los bosques y los pescadores,
¡Haced oir la voz de la esperanza en todos los rincones del mundo!

Agroecología campesina para la justiciar climática AHORA!
¡Globalicemos la lucha! ¡Globalicemos la esperanza!


Movimiento Campesino de Zimbabwe

Boletín núm. 31 – Editorial

Océanos y agua

El agua es un elemento imprescindible para la vida además de ser un componente fundamental para el ámbito humano. Es también un recurso natural indispensable para producir nuestros alimentos y mantener el buen funcionamiento de nuestro planeta. Por estos motivos, el agua se convierte en un elemento político central para la lucha de los pueblos por la soberanía alimentaria.

La presente edición del boletín de Nyéléni expone la amenaza global creciente de la privatización y de la mercantilización del agua – especialmente aguas oceánicas y continentales que son fuente de vida para millones de pueblos pescadores en el mundo.

Comunidades de diferente regiones y países, organizadas en grupos de luchas globales – como el Foro Mundial de Pescadores y Trabajadores de la Pesca (WFF) y el Foro Mundial de Pueblos Pescadores (WFFP) – están resistiendo contra el acaparamiento de agua y de agua oceánica. Este fenómeno sigue la misma lógica que el acaparamiento de tierras. Con el pretexto de «traer desarrollo» a las regiones ‘pobres’ del mundo, estados, instituciones financieras internacionales, coaliciones de empresas transnacionales, fundaciones filantrópicas, así como ONGs ambientalistas internacionales están negando el acceso de los pueblos pescadores a sus recursos naturales, perjudicando así sus prácticas tradicionales de pesca. El llamado ‘crecimiento azul’ tiene poco que ver con la protección y el cumplimiento de los derechos humanos de estas comunidades, sino simplemente maximiza los beneficios de las empresas privadas a costa del acceso de los pueblos a las aguas oceánicas y continentales.

Pero las voces desde el campo nos enseñan como los y las pequeños pescadores han ido resistiendo a este modelo y fortaleciendo su autonomía a través de una capacitación colectiva. Han asociado labor de promoción e intercambio de experiencias basadas, por ejemplo, en las Directrices Voluntarias para asegurar la Pesca Sostenible a Pequeña Escala (Directrices PPE). Los pescadores utilizan las Directrices PPE como una herramienta para responsabilizar a los Estados frente a las violaciones de los derechos humanos, así como a las empresas para sus abusos en contra de los derechos de las comunidades. Las Directrices PPE son también una herramienta para discutir sobre el marco de las políticas con autoridades locales, nacionales, regionales e internacionales. Las mujeres pescadoras desempeñan un papel crucial dentro de este proceso político, ya que realizan trabajos fundamentales (en su mayor parte no remunerados) para la dinámica de las comunidades – como llevar a cabo las actividades domésticas, cuidar a la familia y a los y las niñas, además de trabajar con los hombres. Para las mujeres, es imprescindible adquirir conocimientos y habilidades para mejorar su medio de subsistencia.

Hoy ha llegado la hora de recordar la importancia de los pescadores – tanto de las mujeres como de los hombres – y de las comunidades a ejercer su soberanía y hacer que los estados cumplan con sus obligaciones respecto a los derechos humanos, y particularmente con respecto a la protección de nuestros océanos y aguas continentales.

Sofia Monsalve, FIAN Internacional

Boletín núm. 30 – Un poema sobre la Esperanza

Un poema sobre la Esperanza

Es difícil tener esperanza. Es más difícil al envejecer,
pues la esperanza no debe depender de sentirse bien
y está el sueño de la soledad en la medianoche absoluta.
También has quitado la creencia en la realidad presente
del futuro, que seguramente nos sorprenderá,
y la esperanza es más difícil cuando no puede llegar por predicción,
ni ya más por desearla. Pero deja de vacilar.
Los jóvenes piden a los viejos tener esperanza. ¿Qué les diréis?
Diles por lo menos lo que te dices a ti mismo.

Porque no hemos hecho nuestras vidas para acomodarse
a nuestros lugares, los bosques están arruinados, los campos erosionados,
los ríos contaminados, las montañas derribadas.
Espera entonces de pertenecer a tu lugar por tu conocimiento
de lo que es, que ningún otro lugar es, y porque
te importa, como ningún otro lugar te importa. Este
conocimiento no te lo pueden quitar, ni por el poder, ni por riqueza.
Tapará tus oídos a los poderosos cuando te pidan
tu confianza y a los ricos cuando te pidan tu tierra
y tu trabajo. Quédate callado y escucha las voces
de la ribera y los árboles y los campos abiertos.

Encuentra tu esperanza, entonces, en la tierra bajo tus pies.
Tu esperanza del Cielo, déjala descansar sobre la tierra bajo tus pies.
El mundo no es mejor que sus lugares. Sus lugares al final
no son mejores que sus gentes mientras que sus gentes
continúen en ellos. Cuando la gente oscurece
su luz interior, el mundo oscurece.

Wendell Berry (Traducción no oficial del inglés)

Boletín núm. 30 – Editorial

Avanzando en el paradigma de la Soberanía Alimentaria

Ilustración : Angelo Monne | www.angelomonne.com

Este año se celebra el décimo aniversario del histórico Foro por la Soberanía Alimentaria que tuvo lugar en Mali en 2007. El Foro congregó a más de 500 campesinos, pescadores, pastores, indígenas, trabajadores, migrantes, mujeres, jóvenes, consumidores, investigadores y prensa/medios de comunicación de 80 países para construir un movimiento global para la soberanía alimentaria. El Foro se llamó Nyéléni como tributo e inspirándose en una mítica campesina maliense.

Desde entonces, Nyéléni se ha convertido en un espacio de práctica, para reunir, generar sinergias y aunar fuerzas para reforzar las distintas condiciones para la soberanía alimentaria. Éstas incluyen la de defender y proteger la tierra, el agua, los territorios, las semillas y la biodiversidad: redistribuir la reforma agraria; asegurar el acceso a la tierra, a los territorios y los recursos; la agroecología y la agricultura campesina sostenible; la producción y el marketing cooperativos; evitar la dominación corporativa, la captura y el control de las semillas, las tierras, el agua, la tecnología, el conocimiento, los mercados y las políticas; resistirse a la privatización; desmantelar los regímenes neoliberales de comercio-inversión; frenar la criminalización de las comunidades en primera línea y de los defensores de los derechos; y apoyando los derechos de los suministradores de alimentos a pequeña escala y a sus trabajadores.

Conforme el paradigma de la soberanía alimentaria se ha expandido, también lo han hecho las amenazas que se ciernen sobre ella. La convergencia de las crisis climática, financiera, económica y energética en la última década ha desencadenado una explosión en los proyectos de infraestructuras a gran escala, de minería, de extracción de petróleo y gas, de talas, de plantaciones industriales de árboles, de resorts de lujo y de promoción inmobiliaria, de Zonas Económicas Especiales, y falsas «soluciones» climática como REDD, comercio de carbono azul y del secuestro de carbono. Las poblaciones rurales están perdiendo sus tierras y sus territorios, haciendo frente a una escalada en la criminalización, la violencia y la militarización mientras tratan de organizarse para proteger los fundamentos mismos de sus propias vidas.

La nueva generación de los tratados de libre comercio (TLC) amenaza la soberanía alimentaria a través de recortes extremos de los aranceles, cambios en las normativas estatales que eliminan los apoyos para los productores a pequeña escala, y proporcionan mecanismos para proteger los «derechos» de los inversores que dan acceso ilimitado a las corporaciones a los sectores críticos, como la alimentación, la agricultura, la distribución, las medicinas y la salud pública. Igualmente peligrosas son las políticas que permiten que las corporaciones controlen la producción, el uso, el precio y el marketing de las semillas, promover la ingeniería genética, y patentar semillas y variedades de plantas (muchas de las cuales se derivan de materiales bio-pirateados). Las megafusiones de seis corporaciones –Bayer + Monsanto, Dow + Dupont y ChemChina + Syngenta—incrementarán el control corporativo sobre las semillas, las tecnologías agrícolas y el equipamiento, minando la productividad potencial de los productores de alimentos a pequeña escala en todo el mundo.

Estas amenazas se encaran desde múltiples frentes y niveles por el movimiento global en auge sobre soberanía alimentaria. Las crisis recurrentes que el mundo afronta son inherentes al capitalismo que es un adepto a reinventarse a sí mismo para mantener el poder estructural. Enredar con los hilos del modelo capitalista no será positivo. Lo que se necesita es un profundo cambio sistémico, un cambio completo de paradigma de la competitividad a la solidaridad, del extractismo al respeto, de la explotación a la dignidad. Este es el paradigma de soberanía alimentaria, que es el movimiento global que avanza a través de del diverso conocimiento, de las capacidades, de los recursos y de las bases sociales.

Shalmali Guttal, Focus on the Global South

Boletín núm. 29 – Editorial

TLC y agricultura

Ilustración: Anthony Freda | www.AnthonyFreda.com

Crece la desconfianza y la movilización contra los tratados de libre comercio (TLC.) Éstos afectan la soberanía alimentaria:

– Erosionan las políticas públicas que apoyan mercados locales.
– Quitan o disminuyen aranceles en bienes importados, lastimando a los productores locales pequeños que no pueden competir con importaciones corporativas subsidiadas.
– Armonizan estándares en sanidad alimentaria, plaguicidas, OGM y bienestar animal, beneficiando a las corporaciones con sus bajos criterios en aras de sus márgenes de ganancia.
– Modifican leyes de patentes, para privatizar plantas y animales; criminalizan la custodia y el intercambio de semillas, dañan los sistemas agroalimentarios locales.
– Privilegian a inversionistas extranjeros que obtienen mayor acceso a agua y tierras, con derechos que los defienden mediante antidemocráticos mecanismos de solución de disputa Estado-inversionistas.

Los TLC son más que comercio. Son acuerdos integrales que impiden librarnos de las reformas estructurales, fortaleciendo corporaciones, finanzas y gobiernos; promoviendo sus objetivos globales.

Existe una relación directa entre TLC, cambio climático, devastación ambiental, y el atropello a los derechos de pueblos originarios, jornaleros y campesinos. La elección de Trump y el Brexit reflejan parcialmente la ira pública por el «libre comercio», pero impulsan un nacionalismo racista, excluyente y fragmentario. Debemos luchar por un cambio sistémico real defendiendo nuestros territorios y diciendo NO a los TLC y al capitalismo global y a la política racista.

Ningún TLC puede ser popular. Debemos erradicarlos. No reformarlos.

bilaterals.org y GRAIN